martes, 12 de marzo de 2013

Vigencia de los exámenes en las universidades peruanas


Mitos y ritos de la universidad peruana
 La vigencia de los exámenes en la universidad
 Dr. Nemesio Espinoza Herrera
En los cursos que tengo a mi cargo en la Facultad de Ciencias Administrativas, nunca “tomo” exámenes. La mayoría de docentes y estudiantes se escandalizan por esto. Es que el rito de los exámenes venimos practicando desde que éramos niños. Estamos, como antaño, hechos para los exámenes. Sin embargo -y felizmente- ya hay, aunque pocos aún, que consideran que los exámenes en la universidad son ritos arcaicos y corresponden a modelos educativos vetustos. Me interesan estos pocos que creen así, porque con ellos hemos de contribuir gradualmente a cambiar los tradicionales paradigmas en la pedagogía universitaria y contribuir a formar un nuevo tipo de profesionales que el Perú necesita para su desarrollo.
Veo a mis colegas esmerarse en preparar exámenes (a medio ciclo y al final) y con aplomo de “maestro” o de “autoridad”, pasearse en el aula en el momento del examen vigilando que nadie haga uso del nefasto plagio. Inclusive las “gestores” de la Facultad programan cronogramas de exámenes (parciales y finales) y hasta hay formatos. Veo en el asunto de los exámenes un clima de tensión innecesaria para los estudiantes.  Veo a los profesores teniendo en vilo a los jóvenes con la Nota tras el examen o haciéndose seguir suplicantes por los pasillos. Veo a los alumnos universitarios esforzándose por recordar lo que memorizaron sus apuntes o “las clases” recibidas para el examen. Veo de cómo se pierden importantes horas académicas en la universidad preparando, administrando, rindiendo y evaluando exámenes que, al final, no sirven para nada. Incluso he oído a los estudiantes decir a sus profesores: -“Oiga profesor, en el examen no ha venido el tema X, significa que “por gusto” hemos hecho clases sobre ese tema”. Es decir, el profesor “enseña” y el estudiante universitario “aprende” para el examen, para la Nota, para el diploma; no para la vida profesional.
Hoy, en el Siglo XXI y Tercer Milenio, en la era de la Internet, de la información, del conocimiento y de la globalización, los exámenes en la universidad (escritos, orales, sustitutorios, “suplicatorios”) son señales del más puro facilismo académico y continuidad de metodologías pedagógicas tradicionales de “dictado de clases”, de “enseñanza-aprendizaje” y no contribuyen en lo absoluto a la formación de un nuevo tipo de profesionales que el Perú necesita para su desarrollo. Quizás se tenga que seguir aún con el rito de los exámenes en la educación primaria y secundaria, mientras no se cambie el modelo que en el caso del Perú exige a gritos su cambio; pero en la universidad, ya no.
Hoy, los docentes no estamos en la universidad para “enseñar” ni los estudiantes para “aprender”, sino para investigar, experimentar, estudiar; para pensar, practicar, hacer. Estamos en la universidad para debatir, escribir textos, crear, inventar, descubrir, tomar posiciones, crear tecnologías e innovaciones. Es decir, en la universidad no estamos para “aprender”, “enseñar” o “adquirir” dogmáticamente los conocimientos. En la universidad estamos para construir y crear conocimientos. Hoy, el conocimiento no se adquiere, se construye, se crea; se aplica.
Con los exámenes tradicionales lo que logramos es retener memorística y dogmáticamente los “conocimientos”. Después del examen son, irremediablemente, olvidados y no sirvieron para nada. Y así seguiremos formando “profesionales” memorísticos, dogmáticos, librescos, de apuntes y de entre cuatro paredes. Así seguiremos formando “profesionales” con mentalidad de empleados; seguiremos formando “profesionales” para el desempleo, para el subempleo, para el subdesarrollo.
Aunque la metodología (sin examen) a seguir depende de la naturaleza de cada Curso, en general, en lugar de los exámenes, es necesario ofrecer a los estudiantes universitarios una basta bibliografía física y electrónica (que el profesor haya leído); y hacer que ellos mismos consigan más fuentes bibliográficas. Esto con la finalidad de promover la lectura y la investigación (dos actividades distintivas de la universidad) incentivando en la necesidad del uso de idiomas extranjeros.
Cada tópico del Curso es materia de investigación por todos los alumnos, se asigna a un Equipo de Investigación para la elaboración y presentación del Informe Académico sobre la materia en particular, informe que debe ser expuesto para iniciar el debate en el que todos participen activamente. Simultáneamente cada Equipo debe investigar sobre uno de los capítulos del Curso, elaborar un Trabajo de Investigación (Monografía) y hacer la exposición sobre ella en la que participen activamente todos. Resulta importante hacer que cada alumno haga una exposición.
Así, y teniendo en cuenta que debe haber una Nota Final del Curso, podría ésta ser resultado del promedio de las Notas que el docente consigne sobre los informes académicos, trabajos de investigación, monografías, calidad de las exposiciones y de las participaciones (siempre que éstas sean creativas y posean valores agregados concordantes con la realidad nacional).
Es decir, lo que se trata es evaluar en el alumno universitario su predisposición (vocación) hacia la lectura crítica y la investigación, su interés por su propia formación profesional, su protagonismo académico, su personalidad, su interés por poseer un pensamiento propio y por la creación de nuevos conocimientos. Sólo así podemos lograr contribuir a la formación de un nuevo tipo de profesionales pensantes, proactivos, emprendedores, líderes.
(Las imágenes provienen de la Internet)


miércoles, 6 de marzo de 2013

Estagirita: el gran científico y filósofo de la humanidad


EL ESTAGIRITA: Un gran científico y filósofo de la humanidad
  Por: Dr. Nemesio Espinoza Herrera
(Informe de lectura presentado al Dr. Antonio Peña Cabrera, julio 2012)


El Estagirita es ARISTÓTELES. Aristóteles es conocido con el nombre de El Estagirita porque nació en Estagira (una ciudad de la antigua Grecia) y vivió 62 años entre los años 384 al 322 a.C. Aristóteles, alumno de PLATÓN, escribió una enorme cantidad de documentos sobre una gran diversidad de temas (matemática, biología, física, lógica, metafísica, epistemología, ética, la política, estética, astronomía, etc.) que el Estagirita dominaba a la perfección. Era un genio extraordinario. La humanidad conoce sólo algunos escritos tales como: Física, Metafísica, Ética y política, Sobre la filosofía, La lógica, La estética, Retórica y poética, escritos sobre  Botánica y Zoología.
El libro Física de Estagirita
El libro Física de Aristóteles es un amplio tratado acerca del estudio de la Naturaleza; es decir, de todo cuanto existe en el Universo. El referido libro es el pensamiento científico y filosófico de Aristóteles en el contexto de la Teoría geocéntrica (inmovilidad de la Tierra por ser el centro del universo, alrededor del cual gira los planetas incluido el astro Sol). Hoy ha quedado superada esa teoría por la Teoría heliocéntrica que sostiene exactamente contrario a la de Aristóteles.
La Física de Aristóteles tiene 8 libros y cada libro con sus respectivo capítulos. En tales libros están contenidos los pensamientos de Aristóteles acerca de los fundamentos de la física, acerca de la casualidad y la suerte; acerca del lugar, del vacío, del tiempo y sobre el movimiento (y el cambio; en buena cuenta tratado de la Dialéctica) que aborda en más de cuatro de sus libros. El libro I trata de los principios del devenir. El libro II es un tratado sobre las 4 causas (causalidad). Los libros III, IV, V, VI constituyen estudios acerca de la mutación (movimiento) y los conceptos a los que están relacionados: infinito, lugar, tiempo, continuo. En el libro VII  y en el libro VIII continúa el tratado acerca del análisis del Movimiento.
El concepto de física de Aristóteles distinta al de Newton
Téngase en cuenta que la Física del Estagirita no es en el sentido de la Física de Newton o de Galileo ni del sentido en que actualmente denota el término física; sino más bien es entendido como el estudio de todo cuanto existe en la Naturaleza, en el Universo.
Pensamiento del Estagirita a la luz de la teoría geocéntrica y del movimiento circular
Así mismo considero que se debe tener en cuenta que los pensamientos de Aristóteles respecto a la Naturaleza se expusieron hace ya más de dos milenios y que a la luz del avance de los últimos conocimientos –especialmente a la luz de la teoría Heliocéntrica, de la física  y de la gravitación universal de Newton; aunque rebatida por Einstein- muchos de los planteamientos de Aristóteles resulten siendo discutibles y cuestionables; pero, aún así la lectura de Física de Aristóteles es uno de los más brillantes de la obra humana, que fue retomada con bastante profundidad en la edad media y especialmente por los escolásticos que propugnaban la compatibilidad razón-fe encabezado por Santo Tomás de Aquino; y a partir de tales discusiones la humanidad no tiene otro filósofo de la altura de Aristóteles para pensar HOY acerca de la Naturaleza. Con razón hablan acerca del ocaso por siglos de la filosofía (occidental). (En la ilustración, Platón y Aristóteles en el interior de La Academia fundada por el primero).
Investigación científica y conocimiento según Aristóteles
En el Libro I de Física (en torno al método de la Ciencia) Aristóteles inicia con un pensamiento célebre: “Puesto que en toda investigación sobre cosas que tiene principios, causas o elementos, el saber y la ciencia resultan del conocimiento de éstos, ya que sólo creemos conocer una cosa cuando conocemos sus primeras causas y sus primeros principios e incluso sus elementos. La vía natural consiste en ir desde lo que es más cognoscible  y más claro para nosotros hacia lo que es más claro y más cognoscible por naturaleza”. Claramente establecido que debemos partir de lo general, del todo a lo particular (deducción), aunque establece que entre la inducción y la deducción no hay disyuntivas sino dicotomías. “Por nuestra parte –dice Aristóteles- damos por supuesto que las cosas que son por naturaleza, o todas o algunas, están en movimiento; esto es claro por inducción”. La idea del falsacionismo –que falsamente se le atribuye a Popper- fue también propuesto por el Estagirita. “No estamos obligados a refutar toda doctrina adversa, sino sólo cuantas concluyan falsamente de los principios de una demostración; en caso contrario no”.
Igualmente se desarrolla la idea del “todo y sus partes”, de que todo es sistema “toda cosa está mezclada con toda cosa; todo proviene de todo”, que existe contrarios –que luchan entre ellos- “todo viene de su contrario”, (ideas centrales de la dialéctica) y que el todo se mueve; y el todo es infinito; es decir el infinito no es nada (infinito y finito, son conceptos eminentemente cuantitativos). ¿El tiempo tiene principio? Ésta es una pregunta ontológica.
Los 5 elementos del Universo según Aristóteles
En el Libro II (acerca de la Naturaleza –la física, las matemáticas, las causas, la suerte), Aristóteles manifiesta que el universo está compuesto de 5 elementos: Tierra, fuego, aire, agua (y el éter).
Así, Aristóteles creía que la Tierra estaba formada por la combinación de cuatro elementos o compuestos básicos: tierra, aire, agua y fuego. También está presente el concepto de Éter, que no tiene peso, no es concreto; es vago, intangible, sutil, etéreo. El éter, en la forma cómo entendemos hoy, es un compuesto químico. También sostuvo que todos los cielos, y cada partícula de materia en el universo, estaban formados a partir de otro elemento, el éter, que era el quinto elemento, el cual se suponía que no tenía peso y era "incorruptible". Al éter también se lo llamaba 'quintaesencia' - o sea la "quinta sustancia".
Pone énfasis en la idea de que la naturaleza se entiende en dos sentidos: como forma y como materia. (Ideas primigenias del idealismo –desarrollado por Platón- y del materialismo). El objeto de la filosofía es, al fin y al cabo, explicar el por qué de las cosas, de los fenómenos; es decir cuáles son las “causas primarias” que conduce a cuestionar la esencia de las cosas.
“Una cosa es o por sí o por accidente”. Éste es el meollo de la discusión de suerte y casualidad. La suerte y la casualidad ¿son dicotomías o disyuntivas? ¿La suerte tiene o no causa?, aunque muchas cosas llega a ser por suerte y por casualidad. “Así, pues, -dice Aristóteles- hay que examinar la casualidad y la suerte; ver qué cosas son. Aunque una no es la otra; porque quiérase o no, sucederá. Aquí existe también un problema lingüístico ¿suerte puede ser sinónimo de casualidad?; pero Aristóteles dice: “La casualidad se diferencia de la suerte por ser una noción más amplia. Porque todo cuanto se debe a la suerte se debe también a la casualidad, pero no todo cuanto se debe a la casualidad se debe a la suerte”. “afortunadas las piedras (¿piedras con suerte?) con que se hacían los altares porque eran veneradas, mientras que sus compañeras eran pisadas”. “El caballo vino por casualidad, cuando al venir se salvó, ya que no lo hizo con este propósito”; siendo inevitable de manera inexorable.
El movimiento para el estagirita
Para Aristóteles y para las explicaciones acerca del movimiento, existían cuatro tipos de elementos (agua, aire, tierra y fuego) que sufrían un “movimiento natural”. De este modo, cada uno de ellos se dirigía hacia su "esencia": la tierra hacia la tierra, el agua hacia el agua, el fuego.... La comprobación de la teoría era sencilla de realizar: la tierra cae hacia abajo, se hunde incluso en el agua hasta alcanzar al resto de la tierra; el fuego se escapa hacia arriba; el aire se esparce sobre la superficie terrestre, etc. De esto dedujo que cada uno de los elementos tiende a volver a su “lugar natural”.
Aristóteles también contemplaba otro tipo de movimiento: el "violento". Éste era producido por algo,  no se daba naturalmente. Una piedra que cae, lo hace porque tiende a volver a su naturaleza. Una piedra que sube (o es arrojada) tiene que ser necesariamente empujada, “violentada”, contra su naturaleza. Dicho de otro modo: los cuerpos no pueden salir espontáneamente de su reposo, todo movimiento implica un motor  (“todo lo que se mueve es movido por otro”, principio central de la física aristotélica) y la acción del motor debe prolongarse tanto como el movimiento mismo. Si se detiene la causa (el motor), se detiene el efecto (el movimiento).  
Estudio del lugar según Aristóteles
El Libro IV trata sobre el estudio del lugar. El concepto de lugar (o espacio) tiene que ver con el concepto aristotélico de movimiento (circular): “cada uno de los cuerpos, si nada lo impide, es llevado hacia su lugar propio –cada cuerpo tiene su propio lugar- unos hacia arriba y otros hacia abajo”. Aunque esto según la teoría de la gravedad, sobre todo en el movimiento “hacia abajo” no es llevado por “algo” sino por el concepto newtoniano de la gravedad. (En la ilustración, Platón y Aristóteles aparecen dialogando).

Igualmente el lugar está vinculado al vacío. Éste es ausencia de cuerpo (“desprovisto de cuerpo”), aunque lugar no es cuerpo, necesariamente. Si aceptamos que hay lugar, entonces aceptaremos que hay vacío. Todo esto significa que los conceptos de lugar, espacio, vacío, cuerpo, están vinculados. El lugar es tridimensional: longitud, anchura y profundidad. Respecto al vacío podemos decir, apriorísticamente, que es inexistente; el vacío no existe, porque un lugar nunca puede estar desprovisto de un elemento corpóreo o incorpóreo (materia o forma); y el lugar adquiere su forma conforme su contenido corpóreo o incorpóreo.
Apoyado por el concepto de Zenón, Aristóteles sostiene que si todo tiene que estar en su lugar, entonces el lugar tendrá que estar en otro, y así hasta el infinito; pero como el infinito no existe, entonces no puede existir el lugar. Aquí precisa recordar lo que siempre ha dicho en clases el Dr. Peña: “la tierra está en el fuego, el fuego en el agua, el agua en el aire, el aire en el éter (cielo) y en éter no hay nada ¿y, entonces, dónde está el lugar? No está en ningún lugar ¿dónde está el todo?, en ningún lugar”. “El todo no está en ningún lugar”, “No hay nada además del todo o el Universo, nada fuera del todo  … pues el cielo es quizás el todo”. Es decir, el infinito no es nada. Es nada de nada. Lugar es lo que contiene algo, lo que envuelve a algo. Es su límite. Como al todo no le envuelve nada, entonces el todo no está en ningún lugar.
Respecto al asunto del lugar Santo Tomás de Aquino, en el libro Comentarios de Santo Tomás de Aquino a la Física de Aristóteles dice: “parece que el lugar es o materia, o forma o algún espacio entre los extremos del continente” (del que contiene); por consiguiente el “lugar es el término del cuerpo continente”. “El lugar no parece estar separado del término del cuerpo contenido, y por lo tanto el lugar no parece diferir de la forma”. Empero, “la forma no es el lugar, por dos razones: 1) No es verdad que haya algo dentro de los extremos del cuerpo continente que cambia de lugar en lugar; 2) Si las dimensiones del espacio entre los extremos del cuerpo continente fuera el lugar, se seguiría que el lugar cambia, pues es evidente que mudado algún cuerpo continente fuera el lugar , se seguiría que el lugar cambia, pues es evidente que mudado algún cuerpo, por ejemplo, un ánfora, cambia el espacio que está en sus extremidades, ya que no está sino donde ella está. Y todo lo que cambia de lugar, es incluido según su posición en las dimensiones del espacio en el cual se cambia”.
A continuación presentamos los argumentos de la interpretación de dos fuentes acerca del lugar. “Aristóteles formula así la opinión común: -“Los entes existen en alguna parte –ya que lo que no existe no está en ningún sitio, pues ¿dónde hay un capriciervo o una esfinge?” La existencia del lugar se conoce claramente: primero, cuando se observa cómo o un cuerpo es remplazado por otro. El agua, por ejemplo, por el aire; por consiguiente, el lugar tiene que ser algo diverso a las cosas que ingresan y se desplazan. Segundo, la traslación pone de presente que el lugar posee cierta potencia: los cuerpos naturales (fuego, aire, agua, tierra) tienden a ocupar su propio lugar, vuelven a él cuando se desplazan si no hay impedimento; por ejemplo, el fuego va hacia arriba, la tierra hacia abajo. Con estos lugares propios se determina que hay seis direcciones que son independientes del observador: arriba, abajo, derecha, izquierda, atrás y adelante. Tercero, si el vacío existe, algo que Aristóteles no admite, éste sería un lugar privado de cuerpo. Cuarto, el lugar es algo independiente del cuerpo y los cuerpos sensibles están en un lugar”. (Luz Cárdenas).
“En su primera aproximación a la noción de lugar, Aristóteles se vale de la clasificación taxonómica por género y especie. De este modo, si el lugar es un cuerpo, habría que situarlo en el género de lo corpóreo, que consta de tres dimensiones: longitud, anchura y profundidad, «con las que todo cuerpo  es limitado». Las dimensiones (diástêma) limitan un cuerpo sin ser un cuerpo porque, sino, «habría dos cuerpos en el mismo lugar». El lugar posee dimensiones (diástêma) y magnitud, pero no es cuerpo, lo que lo aproxima a las entidades matemáticas, provistas de dimensionalidad sin llegar a ser corpóreas.
La aporía del lugar en este momento está clara: ¿Qué podríamos, entonces, establecer que es el lugar? Porque ni es elemento ni es posible que proceda de los elementos teniendo semejante naturaleza, ni es de las cosas corpóreas ni de las incorpóreas. Y es que tiene magnitud, mas no cuerpo; pero, por un lado, los elementos de las cosas perceptibles son cuerpos y, por otro, de las cosas inteligibles no se origina magnitud alguna. La investigación que seguirá Aristóteles acerca de la noción de lugar tomará como guía el siguiente conjunto de alternativas: o bien el lugar es la forma (morphé) o bien es la materia (hýle) o bien es el intervalo (diástêma) que está entre (metaxù) los extremos (eschaton) o, por último, los extremos si no hay ninguna extensión:«fuera de la magnitud del cuerpo que llega a estar en el continente». (Revista Thémata, 2012).
Estudio del vacío según el Estagirita
“Los que suponen la existencia del vacío –dice el Estagirita- hablan de él como una suerte de lugar o de recipiente, el cual piensan que está “lleno” cuando contiene la masa que es capaz de recibir y “vacío” cuando está privado de ella”. Es de saber que Aristóteles no admite la existencia del vacío: “El vacío no existe”. El mismo Aristóteles refuta la existencia del vacío de quienes afirman que sí existe y atribuyen su existencia al concepto de movimiento (el movimiento –dicen- es porque hay vacío y como un cuerpo se predispone a ocupar un lugar se transfiere a un vacío existente y, por eso, se mueve; es decir atribuyen la existencia del movimiento a la existencia del vacío, lo cual es absurdo). “El vacío no puede ser la causa del movimiento”. ¿Qué es, entonces el vacío según los defensores de su existencia? Es el lugar en el que no hay nada (¿?).
“Después de lo dicho, es evidente que no existe un vacío a menos que uno se empeñe en llamar “vacío” a la causa del desplazamiento”.
Respecto al asunto del vacío Santo Tomás de Aquino, en el libro Comentarios de Santo Tomás de Aquino a la Física de Aristóteles dice: “Aristóteles dice primariamente que algunos antiguos filósofos, queriendo mostrar que el vacío no existe, erraron al no argüir  contra el argumento de quienes lo afirmaban. Pues no  mostraban que el vacío no existe, sino que aducían razones propias para mostrar que lo lleno de aire no está vacío. Para negar querían demostrar que el aire es algo, y como vacío es aquello en lo cual no hay nada, se sigue que lo lleno de aire no es vacío. No basta mostrar que el aire es algo, sino que es necesario demostrar que no hay ningún espacio sin un cuerpo sensible”.
Estudio el tiempo según Aristóteles
“Una parte del tiempo ha acontecido y ya no es, otro está por venir y no es todavía”. En realidad el tiempo es infinito, lo que pensamos que es ahora, ya no es ahora, ya fue; así, al infinito. El tiempo es continuo por ser continuo el movimiento; el tiempo, en esencia, es movimiento y cambio; vale decir, el tiempo es permanente y es simultáneamente el mismo en todas partes.
En el asunto del tiempo hay que discutir varios conceptos: movimiento, el ahora, el cambio, el número (cuantificación del tiempo; finalmente el tiempo es el número de movimientos; cada segundo se mueve, se va y viene). El tiempo, por naturaleza es generador y destructivo, a la vez. La vida en el tiempo: nace, crece, envejece y muere.
“Puesto que el ahora es un fin y un comienzo del tiempo, pero no del mismo tiempo, sino el fin del que ha pasado y el comienzo del que ha de venir”.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Tesis Doctorales


La consistencia epistemológica de las tesis doctorales en Administración


(Informe Técnico en Extenso CON/CON 2012, presentado a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
 Código del proyecto: 120901031
Responsable: Dr. Nemesio Espinoza Herrera
Contiene: 15 páginas

 Resumen

El objetivo del estudio es analizar la consistencia epistemológica de las tesis doctorales presentadas en las universidades públicas de Lima Metropolitana, especialmente relacionadas a las universidades nacionales Mayor de San Marcos y Federico Villarreal.
La investigación establece que las Tesis doctorales en Administración, presentadas y  aprobadas en aquellas universidades que tienen programas de Doctorado de Administración, no reúnen las condiciones epistemológicas -por consiguiente, no reúne las condiciones científicas y metodológicas-, ni filosóficas que toda tesis doctoral debe poseer.  Así mismo, el estudio establece que las tesis doctorales en Administración, por la razón expuesta, no contribuyen a la ciencia, tecnología, innovación y reflexión filosófica en el ámbito de la Administración.
 La investigación plantea la necesidad de una reestructuración -en términos de reingeniería- de los programas de Doctorado en Administración, especialmente en lo concerniente al replanteamiento curricular con todo lo que significa una verdadera planificación y reestructuración curricular. El estudio también plantea que mientras dura la anteriormente referida etapa de la reestructuración, se suspenda la admisión a los programas de doctorado en Administración.
 Palabras clave: Tesis doctorales - Epistemología – Estudios de Doctorado en Administración

Introducción

Los estudios de Doctorado en Administración son programas eminentemente de Investigación Científica y de reflexión filosófica en Administración, siendo su producto final las Tesis doctorales, las mismas que deben reunir con rigor las condiciones epistemológicas y de pensamiento filosófico. Los programas de Doctorado en Administración forman doctores en Administración, quienes se constituyen en la élite de la ciencia, tecnología, innovación y del pensamiento filosófico en el ámbito de la Administración, absolutamente necesaria para el desarrollo económico-social del país.
Siendo la ciencia, tecnología e innovación, así como el pensamiento filosófico, factores determinantes para el proceso de desarrollo del país en el contexto de un nuevo siglo y milenio, los estudios doctorales en Administración adquieren trascendental importancia porque contribuyen –deben contribuir- al avance de la ciencia y tecnología así como a la reflexión filosófica, las que deben estar plasmadas en las Tesis doctorales.
Teniendo en cuenta la naturaleza del presente estudio, se ha establecido como metodología principal de trabajo el análisis de la trascendencia científica de las Tesis doctorales en Administración presentadas y aprobadas en las referidas universidades. Para sus efectos se ha leído más de 20 Tesis doctorales, cuya relación se encuentra más bajo.

Marco Teórico

Naturaleza de las Tesis doctorales

Una Tesis doctoral es –debe ser- de distinta naturaleza que la Tesis de una Maestría y ésta distinta con la de pregrado. Grave y preocupante resulta el hecho de que las Tesis de doctorado sean elaboradas (y sustentadas) con los mismos estereotipos, mitos y ritos de una Tesis de Maestría, hasta de una tesis de pregrado. En el proceso de la presenta investigación se encuentra que en las universidades estudiadas las Tesis doctorales no se distinguen de las de Maestría y, lo que es peor, ellas –las tesis doctorales- son similares a la de pregrado. Las mismas universidades establecen esquemas sin distinguir lo que son las tesis doctorales y de maestría. Las mismas universidades ejecutan sistemas académico-pedagógicos en la Línea de Investigación y Tesis doctorales de los programas de Doctorado en Administración a la usanza de pregrado y de maestría.
 Una tesis doctoral elaborada y aprobada bajo los preceptos de la rigurosidad epistemológica, científica y metodológica propios del doctorado es, por naturaleza, un documento de alto rigor científico y filosófico que necesariamente contiene un aporte original de trascendencia a la Ciencia, a la Tecnología a la Innovación, a la filosofía. Este aporte del nuevo doctor, autor de una Tesis doctoral, consiste en producir -en el marco de su pensamiento filosófico- nuevos conocimientos, nuevas teorías, nuevos modelos, nuevos enfoques, nuevas tecnologías e innovaciones,  que contribuyan a la solución de los grandes problemas de la sociedad.
 En el contexto de nuestras afirmaciones, las principales características de las verdaderas Tesis doctorales, entre otras, son: a) citadas y/o desarrolladas por los investigadores del país y del mundo, b) ameritan para efectuar publicaciones científicas y/o filosóficas, c) constituyen transferencias tecnológicas o pensamientos filosóficos por los que la sociedad, los estados, los gobiernos, las empresas e instituciones se interesan, d) califican para foros nacionales e internacionales, e) son premiadas y/o reconocidas, e) favorecen a la calidad de la docencia universitaria; y, f) contribuyen al avance de la ciencia, tecnología y del pensamiento filosófico.

 El grado académico de doctor

Hay algo que distingue –debe distinguir-  una tesis doctoral con la de otro nivel inferior, sea de maestría o de pregrado: el pensamiento filosófico del autor de la Tesis doctoral, en cuyo contexto realiza una investigación científica para obtener el grado académico de doctor. En esencia, el universal grado académico de doctor acredita -a quien lo ostenta- que es, ante todo, poseedor de una concepción o interpretación del mundo (cosmovisión); y concordante con ella tiene un pensamiento filosófico. En tal sentido el doctor es, por antonomasia, un filósofo, un sabio, un pensador sobre los grandes problemas de la humanidad, de la sociedad, de la vida; especialmente un pensador sobre el desarrollo humano. Precisamente el acrónimo PhD (Doctor of Philosophy - doctor en filosofía) es el primigenio significado ecuménico del grado de doctor.
 Así, el grado académico de doctor no es cualquier cosa, aunque en nuestro medio se ha desnaturalizado. No es fácil –no debe ser fácil- obtener el grado académico de doctor. Cualquiera no puede –no debe- ser doctor. Ser doctor no sólo es serlo sino parecerlo; y viceversa: ser doctor no sólo es parecerlo sino serlo. Quien aspira el grado académico de doctor aspira ser filósofo, investigador e intelectual senior como resultado de su vocación por la investigación, el pensamiento y por la intelectualidad y de su concepción del mundo (cosmovisión), pues dentro de ella formula su Tesis doctoral.
 Cuando en una sociedad es fácil ser doctor de tal manera que “cualquiera” puede ser “doctor” (entrecomillas), o cuando se mercantiliza el grado de doctor, o cuando el deseo de ser doctor obedece a necesidades de pura vanidad personal y burda cursilería; entonces se acabó las preeminencias universales del grado académico de doctor y con ello se acabó las posibilidades de generar conocimientos y reflexiones filosóficas para el desarrollo de las sociedades del mundo. Se acabó la posibilidad de construir una élite de pensadores, de filósofos para el desarrollo de la sociedad; las que seguirán en el oscurantismo,  en el túnel, sin luz. Un país que cuenta con más doctores, pero con verdaderos doctores, será más grande y próspero.

Método

Para fines del presente informe sólo se mencionará los títulos de las tesis doctorales más no a sus autores ni a la Universidad de las que proceden, aunque se entiende que son de las unidades de Posgrado, programas de Doctorado en Administración, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y de la Universidad Nacional Federico Villarreal. Se ha leido, entre otras, las siguientes 20 Tesis doctorales: (Sólo para fines de esta publicación electrónica se obvia la lista).

Análisis y discusión de los resultados

  1. Las Tesis doctorales a la usanza de las tesis de maestría y de pregrado; ajenas a la Epistemología, a la filosofía
 Hay varias razones que explican el por qué en las universidades estudiadas –y por extensión en las universidades peruanas- las Tesis doctorales no sólo son similares a las de pregrado y de maestría, sino carecen de trascendencia científica y filosófica. Una de esas razones es la existencia -arraigada aún- de estereotipos, ritos y mitos tradicionales y mediatizados en el proceso de la Investigación Científica para la elaboración y aprobación de las tesis doctorales que implementan las universidades.
 Los Programas de Doctorado en Administración en las universidades así como los docentes de la Línea de Investigación y de Tesis, los revisores de tesis, los asesores de tesis y los Jurados de Tesis doctoral, seguimos impartiendo, al unísono, modelos estandarizados no sólo ortodoxos sino hasta contraproducentes con los cánones filosóficos, epistemológicos, científicos y metodológicos de la Investigación Científica en el ámbito doctoral.
 Así, la intrascendencia de las Tesis doctorales no sólo es imputable a las limitaciones del doctorando autor de la Tesis sino, principalmente, a la aún primacía de los tradicionales modelos académicos y de gestión de las universidades respecto a los estudios doctorales que conducen, irremediablemente, a concebir y a producir pseudo Tesis doctorales y pseudo doctores.
En buena cuenta, las universidades que tienen programas de Doctorado en Administración, deben pedir las disculpas a la sociedad por producir doctores y tesis doctorales intrascendentes. Los docentes de los programas de estudios doctorales -especialmente los de la Línea de Investigación y Tesis-, así como los asesores, los revisores y los miembros de los jurados de las Tesis doctorales, debíamos pedir indulgencias al país por producir “doctores” y ahítas tesis “doctorales” a la usanza de pregrado. Misericordia debíamos pedir a los mismos nuevos doctores y a los doctorantes que con expectativas están participando actualmente en los programas de Doctorado en Administración por ofrecer metodologías arcaicas, rutinas, estereotipos, mitos, ritos y parafernalias en la elaboración, sustentación y aprobación  de las “tesis doctorales”.
Así, otra de las causas por las que las Tesis doctorales carecen de las rigurosidades que el caso amerita, es que el doctorante (así como el maestrista), ha tenido una formación eminentemente profesionalizante (en pregrado y aun en los estudios de maestría), una formación ajena a lo medular para el caso de las Tesis: la epistemología. La epistemología es la lógica de cómo se debe efectuar una investigación científica y los doctorantes no son necesariamente expertos y cultos en Epistemología, cuando debían serlo. Es absolutamente inconcebible una Tesis doctoral si es que no está desarrollada en el contexto de los dominios epistemológicos y del pensamiento filosófico del aspirantes al más alto grado académico universal de doctor.
  
  1. Contenidos de una Tesis doctoral discordantes con la naturaleza de una Tesis doctoral
 Uno de los aspectos concernientes al problema del por qué las tesis doctorales no tienen la trascendencia exigida –aunque, claro está, con una u otra excepción- es, por ejemplo, el asunto relacionado al contenido de la Tesis doctoral.
Las Unidades de Posgrado que tienen el Programa de Doctorado en Administración manifiestan en sus documentos oficiales que la Tesis doctoral debe contener, y en este orden: Problema (que incluye objetivos y justificación), el Marco Teórico, la Hipótesis, la Metodología y los Resultados (que incluye conclusiones y recomendaciones). Es decir, el mismo esquema convencional, ritual, monótono, mediatizado, tautológico, ahíto de los proyectos de tesis de pregrado y de maestrías.
 La Tesis doctoral, sin embargo, trasciende la camisa de fuerza del esquema señalado y debe obedecer a las grandes políticas institucionales acerca de la naturaleza de las tesis doctorales, antes que a esquemas estereotipadas. En buena cuenta no hay –no debe haber- esquemas preestablecidas para la Tesis doctoral porque es necesario la creación de las formas de hacer una Tesis doctoral por parte del autor de la Tesis.
Las tesis doctorales -especialmente no referimos a las tesis doctorales en el ámbito de las ciencias sociales, en el que se encuentra la Administración, cuyo denominador común es que los objetos de investigación están relacionados a hechos intencionales de las personas. En tal sentido, las Tesis doctorales son resultados del pensamiento, de las reflexiones e investigaciones de naturaleza eminentemente hermenéutica y fenomenológica, porque el aspirante al más alto grado académico de doctor –investigador eximio de vasta experiencia, con profundos dominios teóricos y temáticos del objeto de investigación y, ante todo con una concepción filosófica- debe, en su Tesis doctoral, interpretar, comprender, aprehender, concebir, reflexionar, pensar y explicar los fenómenos sociales y humanos –propios de la Administración- para ser sometidos a la crítica racional por parte de la comunidad científica en Administración y establecer validaciones o refutaciones; y así contribuir al desarrollo científico y del pensamiento filosófico en el ámbito de la Administración. En tales condiciones el esquema arriba referido resulta incompatible y hasta actúa como óbice.

3.     Algunas características generales y comunes de una “Tesis doctoral” en Administración presentadas y aprobadas

3.1  Los títulos de las “tesis doctorales” son similares a los de pregrado y de maestría. Esto, porque tales títulos reflejan la naturaleza de sus contenidos. Además, en la mayoría de esas tesis existen errores ortográficos inadmisibles en sus carátulas e inapropiadamente se escriben los títulos de la Tesis, que son títulos de obras, entre comillas.
3.2  Carecen en el asunto del problema de la investigación (problematización del tema de Tesis) un conocimiento profundo acerca de la realidad actual del objeto de investigación. Las Tesis revisadas no sólo muestran las limitaciones en el dominio teórico (y filosófico) sino también el dominio temático. Esta realidad es una de las causas estructurales de por qué las Tesis doctorales no son tales. En suma, los doctorantes no saben (ni poseen argumentos) de cuál es el problema de investigación doctoral ubicado en el contexto epistemológico y filosófico. 
La explicación de esto –fundamentación temática, teórica y filosófica de la Tesis- es atribuible a que los doctorandos “no tienen tiempo” para leer la enorme cantidad de literatura y testimonios existentes  porque “trabajan”. Así, los doctorandos, prueban que no sólo no tienen dominios teóricos (y filosóficos) sino también carecen de dominios sobre el tema de tesis.
Una de las causas principales de las “tesis doctorales” presentadas y aprobadas que es expresión de la desnaturalización de los programas de doctorado así como la de la naturaleza del grado académico de doctor es que no hay tiempo para leer. El 80% del tiempo de un doctorante a tiempo completo es para leer, leer y leer. Quienes asisten a los programas de doctorado sólo los sábados o sólo los martes unas tres horas a la semana no leen; a cuya consecuencia los argumentos acerca de la situación problemática (problematización del Tema de Tesis) y del marco Teórico son pobres (son remiendos, zurcidos, desintegrados) y no están insertos a un contexto epistemológico ni del pensamiento filosófico del autor de la Tesis.
Este asunto estructural se modificará gradualmente siempre que se implementen programas de estudios de doctorado, si no a tiempo completo, cuando menos de lunes a viernes de 6 a 10 PM; y siempre que se abandone la cultura ganancial en los estudios de posgrado y el facilismo en los procesos de admisión. Hay casos en que se admiten al doctorado sin que siquiera hayan presentado su Tesis de Maestría y sin la rigurosidad que deben poseer los proyectos de Tesis doctoral. En tales condiciones, se ganará algo más en términos pecuniarios, pero pierde el país, pierde el doctorante, pierde la Universidad.
3.3  Según el convencional esquema POMJHM (Problema, Objetivos, Marco Teórico, Justificación, Hipótesis y metodología) que es el esquema (anti epistemológico planteada por las universidades estudiadas), primero hay que abordar el tema del problema de investigación –lo cual está bien; pero todo problema de investigación debe ser resuelto tentativamente por el investigador; es decir por simple lógica lo que debe seguir inmediatamente después del Problema es la Hipótesis. 
Sin embargo, después del Problema dizque debe seguir objetivos, luego el marco teórico, luego debe seguir –dicen- la justificación y recién la Hipótesis extraviada respecto al problema, pues se preguntan sobre unas cosas y responden otras cosas y al hablar de Problema general, de Objetivo general, de hipótesis general se extravían en las tinieblas de las tautologías y de las generalidades (no confundir generalidad con complejidad).

3.4  En relación al llamado diseño metodológico, creyendo que los números, las estadísticas, las fórmulas matemáticas (“parafernalias estadísticas” baldías) -que ni el mismo tesista entiende, menos el Jurado-, le va dar cientificidad a la tesis, establecen innecesariamente “complicadas” elucubraciones cuantitativas, formulísticas, matemáticas, estadísticas, ingenierísticas fútiles que no conducen absolutamente a nada en el ámbito de los estudios doctorales en Administración. Creyendo que los gráficos (presentados en estridentes colores) le darán cientificidad a las Tesis, efectúan “sendas”  entrevistas, encuestas, cuestionarios que no corresponde a la naturaleza de las tesis doctorales.
 De estas “maneras” de hacer una tesis doctoral plantearán “conclusiones” hasta “recomendaciones” intrascendencias, ahítas, exquisiteces baldías, tautologías innecesarias. Estas son las principales razones por las que en la revisión de una Tesis doctoral bajo el modelo anti-epistemológico del POMJHM no encontramos dónde está la cabeza y dónde los pies.

3.5  En las “tesis doctorales” presentadas y aprobadas en las universidades estudiadas se aprecia fácil y claramente que los argumentos son pobres debido a que en ellos están ausentes los pensamientos de los grandes epistemológicos y filósofos tales como Comte, Popper, Kuhn, Lakatos, Bunge, Hempel, Dilthey, Husserl, etc.; ausentes las grandes corrientes epistemológicas tales como el positivismo, el racionalismo, racionalismo crítico, fenomenología, etc.; ausente también las principales corrientes filosóficas.

3.6  Estas formas tradicionales de “hacer” tesis doctorales sin que la Universidad haga algo para revertirlas, además de que no contribuyen al avance de la Ciencia, Tecnología a al desarrollo del pensamiento filosófico, abre puertas al fraude, a la estafa, a la seudociencia, al plagio, al facilismo, al dogmatismo, a la cultura “chicha”, a la propagación de las “tesis doctorales” intrascendentes y al otorgamiento de grados de “doctor”, entre comillas.

  1. Ausencia del pensamiento filosófico del tesista en las tesis doctorales

De la lectura de las tesis doctorales presentadas y aprobadas para la obtención del grado académico de doctor en Administración en las universidades investigadas, se deduce que la mayoría de ellas carecen de la rigurosidad epistemológica, metodológica, científica y están ausentes el pensamiento filosófico y la capacidad analítica y argumentativa del tesista que imposibilita producir tesis doctorales de trascendencia e impide contribuir a la generación, difusión y aplicación de la ciencia, tecnología e innovación en el ámbito de la Administración con las obvias consecuencias negativas para el país, la universidad y para el mismo graduando. 
Las unidades de posgrado que tienen programas de Doctorado en Administración las, encargadas de producir ciencia, tecnología e innovación en el ámbito de la Administración a través de las Tesis, no cumplen a cabalidad sus roles debido a que las Tesis doctorales aprobadas, en general, no reunen las condiciones epistemológicas y filosóficas, como consecuencia de un conjunto de tradicionales prácticas pedagógicas, de investigación, de diseño curricular, de gestión y de la carencia de investigadores y filósofos en la docencia doctoral, especialmente en el área de la Línea de Investigación y Tesis.

  1. El carácter eminetemente profesionalizante de los Programas de Doctorado en Administración
El asunto de que las tesis doctorales no tengan la trascendencia que debieran tener y la desnaturalización del concepto primigenio y universal del grado académico de doctor, es consecuencia del carácter eminentemente  profesionalizante de la universidad, peor aún, en posgrado. Estos programas están –como manifiestan en sus documentos oficiales- diseñados para “formar profesionales de alto nivel”, para “Preparar líderes empresariales”; y no para lo que por naturaleza le corresponde al programa de doctorado: formación y afianzamiento de investigadores científicos con pensamiento filosófico y de docentes universitarios, ser centros de producción de la ciencia, tecnología, innovación y de la reflexión filosófica como actividad prioritaria y fundamental. Estos hechos evidencian que existe una  “fuerte mercantilización de los postgrados que se desarrollan en función de demandas. Se comienza a ver los postgrados como fuente de recursos y no como espacio de investigación” (Claudio Rama).

  1. Inexistencia de políticas institucionales ad-hoc para las tesis doctorales en Administración
 Ninguna de las universidades estudiadas tiene políticas institucionales ex profesas sostenidas para el Programa de Doctorado. No tienen documentos explicativos y argumentativos de la naturaleza de los estudios doctorales y de la naturaleza de las Tesis doctorales. Carecen de Estructuras curriculares doctorales sistémicamente fundamentadas. No existen esfuerzos institucionales por renovar los estudios doctorales. No existen políticas institucionales respecto a las líneas ni programas prioritarios de investigación científica conducentes a la Tesis doctoral.
  
Conclusión

Los programas de Doctorado en Administración no reúnen las condiciones para el otorgamiento del grado académico de doctor en el contexto de las actuales demandas y exigencias del Siglo XXI, debido a que las Tesis doctorales en Administración presentadas y aprobadas no reúnen las condiciones epistemológicas ni contienen pensamientos filosóficos.
En razón a esta conclusión, se plantea la urgente reestructuración de los estudios de posgrado en Administración, especialmente de los estudios de doctorado en Administración, para cuyos efectos será, inclusive, necesario suspender cuando menos tres años los procesos de admisión a los estudios de doctorado en Administración, principalmente para contextualizar la naturaleza y establecer las grandes políticas institucionales relacionadas a los estudios doctorales y a las tesis doctorales, para la  reestructuración curricular, para establecer nuevas estrategias pedagógicas en el doctorado y para proveer de verdaderos docentes doctorales principalmente en la Línea de la Investigación y de las Tesis (investigadores seniors, intelectuales, filósofos, epistemólogos).
  
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