miércoles, 7 de septiembre de 2011

ESTUDIOS DE POSTGRADO

NATURALEZA DE LOS ESTUDIOS DE POSTGRADO EN ADMINISTRACIÓN


(Maestrías y doctorados)

Por: Nemesio Espinoza Herrera


Véase en:


viernes, 22 de julio de 2011

SAN MARCOS ¿HACIA DÓNDE VA?

CONTINUÍSMOS, CORRUPCIÓN, MEDIOCRACIA, AUTOFLAGELACIONES Y ESQUIZOFRENIAS  EN  SAN  MARCOS

Como incremento de los pesimismos, el rector Pedro Cotillo acaba de formar su equipo humano gerencial: Antonia Castro, vicerrectora académica y Bernardino Ramírez, vicerrector de investigaciones. Que Dios salve a San Marcos. Es evidente, entonces, el continuismo del más inepto gobierno -siempre lo hemos dicho- de San Marcos que fue el al anterior gobierno presidido por Izquierdo. Tuvimos esperanzas en que el nuevo Rector de San Marcos, no obstante de provenir del anterior gobierno, tuviera una voluntad y vocación para configurar el Punto de quiebre y trazar un nuevo camino para el desarrollo sostenido de la más grande universidad del país. Al parecer vanas esperanzas. Es necesario, empero, seguir creyendo que el nuevo equipo humano que administrará a San Marcos en los próximo 5 años nos dé señales de CAMBIOS que San Marcos necesita para su despegue.

Consideramos importante la lectura del documento que aparece en la siguiente dirección electrónica:





sábado, 4 de junio de 2011

REPORTAJE A SAN MARCOS - VI PARTE

REPORTAJE A SAN MARCOS - VI PARTE

HOMENAJE A LOS 460 AÑOS DE VIDA INSTITUCIONAL DE SAN MARCOS

PARTE VI

LA GESTIÓN DE SAN MARCOS

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Las anteriores partes del Reportaje a San Marcos, véase en:






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SAN MARCOS, verdades incómodas

Por Nemesio Espinoza Herrera

(A continuación el texto de la tercera y última entrega relacionado al Eje Nº 3: La gestión de San Marcos. Los textos del Eje Nº 1: la Investigación Científica en San Marcos y del Eje Nº 2: La formación profesional; véase en las entregas anteriores)

EJE Nº 3

LA GESTIÓN DE SAN MARCOS



Con los argumentos esgrimidos en las páginas anteriores respecto a los Ejes 1 y 2, hemos probado la hipótesis de que en San Marcos no hay una buena Investigación Científica; por consiguiente no hay una buena Formación Profesional en términos de calidades y resultados que demanda el Perú y el mundo del Siglo XXI y del Tercer Milenio.



Ahora probaremos la hipótesis siguiente: la causa principal por la que en San Marcos no hay una buena Investigación Científica ni una buena Formación Profesional es que la gestión de la Universidad no es transparente ni es eficiente. En otras palabras, el planteamiento es que San Marcos tiene un obsoleto modelo de gestión universitaria en el que prevalece la corrupción y la mediocracia y, por tal razón, es imposible el logro de la calidad en las investigaciones y en la formación profesional.



El modelo de gestión de San Marcos es obsoleto porque es propio de siglos pasados. Prevalece en él la corrupción porque las autoridades de San Marcos, responsables de su administración, en vez de focalizar esfuerzos, capacidades y recursos para el sostenido desarrollo institucional a mediano y largo plazo, priorizan la formación y mantención de grupos de poder para asirse a los cargos y/o para capturar poderes guiados por intereses particulares, en cuyo contexto es inevitable la proliferación de actos de corrupción señalados en la página 11.



Por otra parte, en el anacrónico modelo de gestión existente en San Marcos, prevalece la mediocracia porque en vez de sustentarse en una cultura de eficacia y eficiencia, predomina el clima de la mediocridad administrativa de modo que la organización y la administración de San Marcos son extraordinariamente sobredimensionadas, burocráticas, clonadas, costosas, irracionales y caóticas.



Téngase en cuenta que el modelo arcaico de gestión de la Universidad no es un asunto de ahora, ni de estos últimos 5 años, es un asunto estructural en San Marcos y viene desde décadas atrás –por no decir de siglos- sin que los gobiernos sucesivos de San Marcos hayan resuelto establecer nuevos paradigmas en su organización y administración. Empero, como el Perú y el mundo saben, la administración presidida por el actual rector de San Marcos (Período 2006-2011) ha terminado por agudizar aún más el modelo de gestión ineficiente y mediocrático llevando a la Universidad hasta sus actuales niveles de entropía institucional.

San Marcos, la más grande y emblemática Universidad peruana, el Alma Mater del Perú, necesita de un nuevo modelo de gestión universitaria para ser la mejor Universidad del país y una de las mejores de América Latina y del mundo. Probidad y eficiencia, o corrupción y mediocracia; he ahí la disyuntiva en la gestión de San Marcos. Parafraseando a Arquímedes: dadnos un nuevo modelo de gestión universitaria y transformaremos a San Marcos.



Principales asuntos relacionados a la Gestión de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos



1. La corrupción y la mediocracia en el Cuadro Administrativo de San Marcos



El Cuadro Administrativo es el conjunto de autoridades que administran a San Marcos y está integrado por el rector, dos vicerrectores, 20 decanos y por cientos de directores y jefes. Este Cuadro es, por consiguiente, el responsable de la mala -o buena- marcha de la Universidad. El rector, como líder protagonista de la administración universitaria, es, por supuesto, el responsable principal de la situación de San Marcos. Sin embargo, tan responsable como el rector, lo son también –ineludiblemente- los dos vicerrectores, los 20 decanos, los directores y todos los jefes. Todos ellos juntos, son responsables de lo que hoy es San Marcos porque forman parte del Cuadro Administrativo de la Universidad.



San Marcos es una universidad en la que se encuentran en su gran mayoría docentes, estudiantes y administrativos meritorios, transparentes, probos, laboriosos, responsables, eficientes, idóneos; empero, su Cuadro Administrativo, vale decir, las “autoridades” encargadas de la gestión, se caracterizan por ser gente no necesariamente destacada por sus capacidades y talentos para la gestión de la Universidad sino por quienes “saben” armar componendas para estar en los cargos, establecer el “poder” e –inevitablemente- implantar un mediocrático y corrupto gobierno de la Universidad, para que todo en San Marcos sea igual, o peor.



Así, en el Cuadro Administrativo es fácil encontrarse con gente crápula e inescrupulosa: ayatolas, capitostes, falsos doctores (por consiguiente, estafadores), mediocres (porque demuestran incompetencias en el ejercicio de los cargos y estando mucho tiempo en ellos, la Universidad está igual, sino peor), acomodaticios, pedantes, déspotas, aduladores, genuflexos, timoratos, vocingleros, pérfidos, patanes y sabidos convirtiéndola -a la gestión de la Universidad- en un paraíso de la sabidolandia, en el que en vez de ser un Cuadro de sabios es, por regla general, un Cuadro de sabidos.



Por ejemplo, eso de fortificar minipoderes con recursos o dinero de la Universidad como prebendas para la toma y control del poder con “cuadros” y operadores así como con votos, lealtades y voluntades compradas para la “correlación de fuerzas”, etc., no son sino muestras del más puro acto vergonzante de corrupción y mediocracia. En San Marcos, este actuar no es la excepción, es la regla.



Es que el Cuadro Administrativo de la Universidad no es, necesariamente, meritocrático. Es un Cuadro donde sus miembros en vez de ser destacados como expertos en gestión ávidos por transformar a San Marcos, son, por el contrario, “expertos” en hacer “cálculos políticos”, “hábiles” en politiquerías domésticas que “gobiernan” según “su mayoría de votos”; son “versados” en infligir castigos a sus opositores, “talentosos” para las granjerías; son “duchos” en cubiliteos (agitan sus cubiletes en épocas electorales; trancemos, qué me das, qué te doy; se dicen); son “doctos” en hacer lobbies; son “empedernidos” en propinar perfidias, “talentosos” en el embuste y en las diatribas. Condiciones éstas suficientes para la inevitable institucionalización de la corrupción y de la mediocracia.



Pregúntese a ellos (a los integrantes del Cuadro Administrativo) qué están haciendo sostenidamente para que San Marcos reivindique su prestigio nacional e internacional, para que a mediano y largo plazo sea la mejor universidad del Perú y una de las mejores del mundo. No tienen la menor idea. Lo más importante para ellos es cómo mantenerse en el poder hoy y siempre ¿Y el desarrollo de la Universidad?, eso puede esperar; y para siempre. Primero están ellos y sus intereses.



Habiendo formado sus “estructuras de gobierno y de poder” en San Marcos, estos “gestores” integrantes del Cuadro Administrativo viven, y bien, sobre todo en el aspecto económico, principal razón por la que se proponen estar asidos a la “mamadera”, pues “ganan” más que un congresista, ministro o el presidente de la República mientras que un profesor investigador recibe irrisorias cantidades. San Marcos es, para ellos, el gran regalo de los dioses. Una Auditoría -pero Auditoría de verdad sólo de los últimos 5 años, revelaría al país de cuánto (sueldos, subvenciones, gastos operativos, equipos e infraestructuras), le cuesta al Estado, a San Marcos mantener a los miembros del Cuadro Administrativo ¿Y los resultados? La respuesta está plasmada en la situación actual de San Marcos.



Los gestores de la Universidad están en la obligación de mostrar permanentemente las “cuentas claras” y el Perú debe saber cuánto cuesta mantener a las autoridades que la administran; empero, como no hay una cultura de transparencia, los asuntos relacionados al dinero, a las remuneraciones y a las subvenciones económicas son asuntos “secretos de Estado” y deben guardarse bajo siete llaves.



2. San Marcos a la deriva, sin planes a mediano y largo plazo



La gestión universitaria es inevitablemente arcaica, corrupta y mediocrática si se pretende administrar a la Universidad sin planificación. Administrar sin planes es dar puntadas sin hilo.



En la longeva gestión de San Marcos hay un mal endémico: se actúa por actuar. No hay una cultura institucional planificadora a mediano y largo plazo. Se administra a la deriva, sin norte, sin un sistema de planes, espontánea y aleatoriamente. Se gestiona a la Universidad con una visión cortoplacista, utilitarista, pragmática y ganancial. Se administra a la Universidad según “soplen los vientos”, a tono del vaivén de los intereses de grupos en el poder. Se administra sólo la crisis, la coyuntura; más no el desarrollo institucional a mediano y largo alcance. Se administra a la Universidad sin tener la perspectiva del camino a andar de aquí a 5, 10, 15, 20, 30 años. Incluso, paradójicamente, las “autoridades” responsables de administrar a la Universidad sostienen que “los planes no sirven” y actúan con esa idea. Es decir, en la gestión de San Marcos se vulnera un principio elemental que dice: “no hay Administración sin planeamiento”, “no hay accionar sin el previo pensamiento”.



¡Es falso!, sí tenemos nuestros planes estratégicos, dirán los administradores de San Marcos. Efectivamente. San Marcos tiene su Plan Estratégico Institucional que en estos momentos, por ejemplo, está en la página Web de la Universidad. También indican que está en elaboración el Plan 2011-2021. San Marcos tiene sus Planes, pero sus gestores no los usan, por consiguiente, no sirven.



El Plan Estratégico Institucional (PEI) de San Marcos es meramente formal, un ornamento, una perorata, una retórica, un ahíto tautológico, un simple cumplido, una parafernalia (cuesta mucho dinero elaborarlo); es un documento bienintencionado que contiene una relación de buenos deseos. Como tal el PEI está ahí, en los anaqueles, en los archivos, colgado en la red electrónica; pero sin uso. Está pintado. Las autoridades de San Marcos no cumplen ni una de sus propias palabras de cosas que dicen debe hacerse. Y en vez de conducir con discreción por el camino trazado en sus PEIs, las “autoridades” empujan a la Universidad por descaminos.



Lo que dicen con palabras en el PEI, los administradores de la Universidad borran con hechos. Entre lo dicho y el hecho hay un trecho abismal. Véase, por ejemplo, el PEI 2007-2011, se supone que todo lo que ahí se dicen ha sido implementado, controlado y tomado las acciones correctivas pertinentes; empero, absolutamente nada. Al parecer el Cuadro Administrativo de San Marcos (rector, vicerrectores, decanos, directores, jefes) ni siquiera se informaron de su existencia. La historia se repite: por ejemplo, no habiendo cumplido absolutamente nada en el PEI 2007-2011, ahora están elaborando el PEI 2011-2021 a costos altos. Y, así, nuevamente a las rutinas angurrientas en la administración de la Universidad.



Si San Marcos como institución no se administra de manera planificada, en las facultades la situación es exactamente igual, o peor. Incluso algunas de ellas tienen sus “planes” pero, no funcionan, no se ponen en práctica pese a algunos esfuerzos. Hasta la Facultad de Administración en la que se forman futuros administradores y gerentes, debiendo ser modelo de una buena gestión, paradójicamente, carece de un sistema de planes y si lo tiene están, al igual que otras, archivados sin que se cumpla una sola palabra y la Facultad marcha a la deriva y a tono con los intereses particulares de quienes la “gobiernan”. Para ellos, los planes no son importantes.



3. Las obsoletas estructuras organizacionales de San Marcos



Véase el organigrama de San Marcos en la página Web de la Universidad. Apreciamos que es una estructura compleja, monstruosa, pesada, burocrática, sobredimensionada, irracional, costosa y hasta clonada (porque es igual, cuál uniforme único, a la de cualquiera otra universidad estatal). En el caso de las facultades sus estructuras tienen las mismas características. Son, pues, estructuras obsoletas, propias de tiempos pasados.

Toda estructura organizacional parte de la cabeza. ¿Y cuál es en el caso de de San Marcos?: es la Asamblea Universitaria. Ésta hartamente probada que la Asamblea Universitaria no sirve, salvo para obstaculizar el desarrollo institucional y para la defensa de intereses de camarillas gestoras de la Universidad. Tanto no sirve que San Marcos marcha, felizmente, sin Asamblea Universitaria. Debiendo ser sustituida por el Consejo Universitario, ¿para qué debe mantenerse algo que no sirve?



El Rectorado es la Gerencia General de la Universidad y el rector, su gerente general. Tamaña responsabilidad –y el altísimo honor de ser rector de San Marcos- demanda formación, capacidades y talentos especiales en cuanto a la Administración, cualquiera fuera su profesión, por ser una función eminentemente administrativa, ejecutiva, gerencial y de gestión; pero, ante todo demanda que el rector posea una voluntad política inquebrantable para transformar a San Marcos en lucha permanente contra toda expresión de corrupción y mediocracia, para reivindicar el prestigio nacional e internacional así como para (re)posicionarla a mediano y largo plazo como la mejor universidad peruana y una de las mejores del orbe. Para ello San Marcos necesita un rector concordante con sus grandezas y no rectores que como el actual termine desprestigiándola, desacreditándola.



En el asunto de los vicerrectorados ¿Por qué San Marcos tiene que tener dos Vicerrectorados (Académico y de Investigación) si, al fin y al cabo, resultan siendo –dicho sin eufemismo- antros burocráticos? (Hay quienes plantean crear un tercer vicerrectorado; que Dios salve a San Marcos) ¿Por qué San Marcos debe tener dos vicerrectores y cuánto cuesta mantenerlos? ¿Cuáles son los resultados de sus gestiones?



¿Vicerrectorado “académico”? ¿Qué de académico tiene las funciones netamente administrativas relacionadas al Centro Preuniversitario, la Biblioteca Central y al Sistema Único de Matrícula (SUM)? Ninguno. Las dos primeras, por ejemplo, necesitan ser áreas descentralizadas y autónomas –aunque en la práctica han venido funcionando así-. El SUM es un área que por naturaleza corresponde al de la Dirección Administrativa de la Universidad. Siendo así, entonces ¿qué está haciendo sostenidamente el vicerrectorado “académico” con altos sueldos, infraestructuras, personal calificado, muebles y equipos, etc., para el verdadero y sostenido desarrollo académico de San Marcos? Absolutamente nada, pues, la calidad académica en la formación profesional tiene estructurales dificultades irresolutas.



¿Vicerrectorado de “investigación”? Crear este vicerrectorado ha traído como consecuencia no sólo la absoluta burocratización sino un serio retroceso institucional en cuanto a la Investigación Científica. Siendo así ¿qué está haciendo sostenidamente el vicerrectorado de “investigación” con altos sueldos, infraestructuras, personal calificado, muebles y equipos, etc.,para el verdadero desarrollo de la Investigación Científica? Absolutamente nada, pues, la Investigación Científica en San Marcos tiene estructurales dificultades irresolutas. San Marcos marchaba mejor en el tema de las investigaciones con el otrora Consejo Superior de Investigaciones.

Estas ingratas experiencias justifican el planteamiento de que en San Marcos no deben existir vicerrectorados como áreas funcionales. Debe existir solo el cargo honorífico de Vicerrector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (altísimo honor tan igual como el del rector) que formando parte del rectorado, debe suplir las ausencias temporales del rector o actuar en su representación y colaborar con él en la gerencia eficiente y proba de la Universidad.



Por otro lado, la estructura organizacional de cada una de las facultades de San Marcos está igual o peor que la de la organización central. Todas las facultades tienen -cual camisa de fuerza y al estilo medieval- las mismas estructuras. Esta situación es irracional.



El Consejo de Facultad, máximo órgano de gobierno de las facultades, no necesariamente cumplen su rol que por naturaleza le corresponde: establecer las grandes políticas estratégicas para el desarrollo de la Facultad y fiscalizar su gestión transparente y eficiente. Por el contrario el Consejo de Facultad, constituye, más bien, una instancia de “manejo político” al servicio casi siempre de quienes están en el poder o, tanto mejor (para ellos), si los mismos Consejeros son, al mismo tiempo, Directores. Hay casos en que todos los Consejeros son, a la vez, Directores; condición suficiente para que la corrupción y la mediocracia campeen irremediablemente. Es importante para el desarrollo de San Marcos reivindicar el rol de los Consejos de Facultad para garantizar una gestión eficiente y proba y, entre otras cosas, resulta necesario establecer mecanismos que posibilite el incremento sustancial de las dietas que corresponda a la alta responsabilidad de los Consejeros para su dedicación exclusiva al órgano colegiado.



Por otra parte, la existencia de las áreas administrativas denominadas “Dirección Académica” y “Departamento Académico” en las facultades obedece a criterios organizacionales anacrónicos y “departamentalistas” propios de tiempos pasados y obstaculizan la buena y transparente gestión de la Facultad. La mal llamada “Dirección Académica” no tiene nada de “académica” en razón a que sus funciones (Matrícula, Registros, Biblioteca) son eminentemente de carácter administrativo y, por consiguiente, tales funciones corresponden a la Dirección Administrativa, área a la que es necesario fortalecer. El denominado “Departamento Académico”, cuya mantención le cuesta muy caro a cada Facultad pero no ofrece aportes sustantivos al desarrollo de la Universidad; más aún lo entorpece, pues, “coordina” (o impone) horarios y docentes sólo cada vez que inicia un nuevo Ciclo académico.



No deja de ser importante el referirse al hecho de que en el modelo tradicional de organización que prevalece en las facultades, la Unidad de Postgrado tiene carácter de extraterritorialidad o de “mini Facultad” burocratizada con decisiones académicas y administrativas propias que hasta tiene su área “académica” y su área “administrativa”.



4. Las excesivas facultades, primacía de cantidad sobre la calidad en San Marcos

20 facultades y 20 decanos tiene San Marcos. Es excesivo en términos cualitativos. Hay aspiraciones de crear más facultades o más escuelas (que Dios salve a San Marcos). En vez de tener decenas de facultades, San Marcos debía tener pocas pero grandes y prestigiadas. San Marcos es grande no tanto por la cantidad de facultades o de las carreras profesionales o de los programas de postgrado o por la cantidad de decanos; San Marcos es grande –será más grande aún- por la calidad, trascendencia y repercusión de sus facultades, de sus decanos, de sus carreras y de sus estudios de postgrado.



Importante acierto ha sido de quienes establecieron en San Marcos cinco grandes Áreas que agrupa a las 20 facultades. Cinco Áreas que debían convertirse en 5 grandes facultades grandes y trascendentales: Área Económico-empresariales (Administración, Contabilidad, Economía); Ciencias Básicas (Biología, Física, Matemáticas); Ciencias de la Salud (Medicina Humana, Farmacia y Bioquímica, Odontología, Veterinaria, Psicología); Ingenierías (Química, Geología-Minas, Electrónica, Sistemas, Industriales); Humanidades (Letras, Derecho, Educación, Sociales). En vez de 20 facultades pequeñitas, debía haber 5. En vez de 20 decanos, la mayoría de ellos intrascendentes, en el anonimato y sin talentos para la gestión, debía haber 5; pero de los buenos, grandes, trascedentes, gerentes, líderes.



Por otra parte, como no existe ninguna investigación acerca del nivel de empleabilidad de los egresados de San Marcos que debiera señalar, entre otras cosas, cuáles facultades y/o carreras profesionales debía ser relanzadas y cuáles eventualmente ser anuladas, tampoco en San Marcos existe la reconversión de las carreras profesionales según las demandas y necesidades del proceso de desarrollo nacional.



5. La antidemocracia en el sistema electoral de San Marcos



El sistema electoral de San Marcos es enteramente antidemocrático. Posibilita que una absoluta “minoría” ejerza el poder sobre la absoluta mayoría. El rector, por ejemplo, es elegido por cien “representantes” (minoría absoluta) miembros de la Asamblea Universitaria de entre docentes y estudiantes. El resto, es decir 41 mil sanmarquinos (30 mil estudiantes de pregrado, 5 mil de postgrado, 3,060 docentes y 3,341 administrativos) que son la absoluta Mayoría, sólo quedan mirando las decisiones que una insignificante minoría adopta, sin poder hacer nada. ¿Qué tipo de democracia es ésa?



La absoluta minoría de la Asamblea Universitaria que “elige” al rector y vicerrectores para que gobiernen a San Marcos, lo hacen –por regla general- no con la cabeza, o pensando en hacer grande a San Marcos; sino los votos se emiten con el corazón, con el hígado, por la plata, por los cargos o pensando cada quien en hacerse grande ¿Y el desarrollo de San Marcos?, eso, puede esperar (y para siempre) porque primero están ellos y sus intereses.



En cada una de las facultades de San Marcos los ritos antidemocráticos están presentes. 20 miembros del Consejo de Facultad, tras mangoneos politiqueros de pacotilla tejidos alrededor de intereses de grupo y en “representación” de centenares de docentes, miles de estudiantes y de administrativos, “eligen” al decano. Así, creada las condiciones para la proliferación de la corrupción y la mediocracia, las facultades son administradas según los intereses de grupos ¿Y el desarrollo de la Facultad?, eso, puede esperar (y para siempre) porque primero están ellos y sus intereses.



La reivindicación de la verdadera democracia en San Marcos pasa por las elecciones secretas y universales de las autoridades en las que todos los estudiantes, docentes, egresados y administrativos de la Universidad expresen voluntades a través de sus votos por planchas. Cada plancha integrada por los cargos de Rector, Vicerrector, Director del Consejo Superior de Investigaciones, Director de la Escuela de Posgrado y Director General de Administración. En el caso de la facultades, cada plancha integrada por los cargos de Decano, Director del Área Investigaciones, Director de la Unidad de Postgrado, Directores de las Escuelas y Director Administrativo; sometidas a la voluntad mayoritaria; ésa es la democracia base para promover el desarrollo de San Marcos.



6. La gestión financiera de la pobreza en San Marcos



San Marcos es la universidad pública que más presupuesto recibe de parte del Estado en el Perú. Según CAD (Ciudadanos al Día), el aporte del Estado se incrementó en 41% y para el año 2010 aportó 295 millones, monto que es normalmente el 60% del presupuesto total de San Marcos y el 40% restante proviene de los recursos directamente recaudados. No hay informaciones oficiales sobre el detallado manejo económico de San Marcos del año 2010, lo que corrobora que la gestión financiera en San Marcos, sobre todo en cuanto a gastos y subvenciones, es secreto de Estado, guardado bajo siete llaves. Es que el manejo económico de la Universidad, por regla general, no es transparente; es oscurantista.



Oficialmente (y de manera lacónica) se informa que el Presupuesto de San Marcos para el año 2009 fue de 303 millones de nuevos soles (no hay cifras del 2010). Ese Presupuesto estuvo conformado por el aporte del Estado por 166 millones (“recursos ordinarios”), 135 millones “recursos directamente recaudados” y donaciones por 2 millones de nuevos soles. La composición del Presupuesto de San Marcos, normalmente es para Gastos corrientes 93% y apenas el 07% para gastos de Capital (inversiones).



San Marcos, sin embargo, es una Universidad de monumentales riquezas actuales y potenciales. Es la Universidad que más dinero recibe de parte del Estado –y debe recibir más- y la que puede generar ingentes recursos propios a través de empresas parauniversitarias de creación de bienes y servicios, consultorios, clínicas, estadio, hospitales, convenios, vinculaciones, estudios de postgrado y de otros servicios. San Marcos es también la Universidad que más posibilidades tiene para la cooperación internacional; pero, no se echa mano a ella.



En tales condiciones una nueva gestión de San Marcos tiene la responsabilidad y suficientes condiciones para incrementar notablemente sus presupuestos y orientarlos hacia el desarrollo sostenido de la Universidad. En las actuales condiciones de gestión, empero, no se trata de incrementar rentas, se trata primero de cambiar el modelo de gestión de la Universidad. Aun cuando sus rentas, por ensalmo, se incrementaran al triple, la situación de San Marcos sería igual, o peor, si se mantiene incólume el tipo de gestión actual.



7. San Marcos con pies de plomo en el sistema de gestión documentaria



San Marcos tiene miles de procedimientos administrativos expresados en trámites documentarios de carácter interno y externo. Estos procedimientos hacen uso de una impresionante cantidad de formularios y diversidad de documentos. San Marcos cada año gasta una enorme cantidad de dinero en la gestión de trámites, en papeleos, en formularios.



Sin embargo, el sistema de procedimientos administrativos (trámites documentarios) en San Marcos, a imagen y semejanza de su modelo de gestión, resulta siendo extraordinariamente burocrático, pesado, engorroso, complejo, irracional, costoso; y se gestiona a la antigua usanza. Mientras que otras universidades han modernizado su sistema de gestión de procedimientos (internos y externos), San Marcos sigue “tramitando” como hace un siglo. Hasta existe réplicas de lo que antes se denominaba “papel sellado” –hoy se denomina FUT- y que se exige para iniciar un trámite.



Es que a San Marcos –paradójicamente- pese a su grandeza no llega aún ni siquiera el espíritu de la Ley de Simplificación Administrativa (1989) que establecía que a través de procesos de Simplificación de Procedimientos Administrativos basados en los principios de presunción de veracidad, celeridad, simplicidad, economía y racionalidad, cuya aplicación permitiría lograr una administración simplificada y eficiente de la Universidad ¿Qué es el TUPA? No es sino una simple relación de irracionales trámites con sus precios, cuando debía ser un documento en el que estén plasmados procedimientos debidamente simplificados y racionalizados.



En el caso de los formularios –San Marcos tiene miles que significan altísimos costos-, por sus irracionales características en cuanto a su diseño y uso, se requiere un proceso institucional de Racionalización de Formularios. El sistema de archivos administrativos de la Universidad (Archivo Central, archivos activos y el archivo pasivo) resultan no sólo anacrónicos sino absolutamente desorganizados e ineficientes. En las Facultades, por regla general, es inexistente la organización y administración de archivos en términos que los tiempos actuales exigen y el caos documentario generalizado demanda un pronto proceso de reorganización documentaria y de archivos de la Universidad.

Fuente: Libro SAN MARCOS, verdades incómodas

miércoles, 1 de junio de 2011

Nuevo Rector de San Marcos

ELIGEN AL DR. PEDRO COTILLO ZEGARRA COMO RECTOR DE SAN MARCOS


El Dr. Pedro Cotillo Zegarra, quien viene ininterrumpidamente manejando los destinos de San Marcos desde 1991 (tres veces Decano, dos veces Presidente de Admisión, vicerrector Académico, asesor), es partícipe y responsable de la situación actual de San Marcos, sobre todo, de este último lustro al formar parte del peor gobierno universitario presidido por el Dr. Luis Izquierdo en el que, el Dr. Cotillo como decano y como jefe de Admisión, nunca dijo ni hizo nada para evitar que San Marcos echara camino hacia su entropía institucional (*). La asunción plena de responsabilidades por el estado deplorable en que se encuentra la Universidad emblemática del Perú a causa de la desacertada gestión de San Marcos, siendo el Dr. Cotillo uno de sus artífices, habría significado un merecido y reparador descanso después de dos décadas de asumir cargos y la institución otorgársele las gracias por los servicios prestados.

Sin embargo, el Dr. Pedro Cotillo Zegarra, acaba de ser elegido como el nuevo rector de San Marcos (2011-2016) con una impresionante votación de 80 votos de un total de 113. El Dr. Pedro Cotillo Zegarra es, por consiguiente, un legítimo rector en el contexto de la actual cultura y legislación electoral universitaria que es, a todas luces, absolutamente antidemocrática (80 asambleístas eligen al rector y los 40 mil sanmarquinos no tenemos ni voz ni voto para elegir a quien ha de gobernar a la Universidad ¡vaya democracia!). No obstante, precisa reconocerle, felicitarle y augurarle éxitos al Dr. Pedro Cotillo Zegarra como el nuevo rector de San Marcos.

El Dr. Pedro Cotillo Zegarra, rector de San Marcos, encuentra hoy a la Universidad inmersa en graves problemas que, empero, no sabemos cómo va a encarar y hacia adónde va a conducirla durante los próximos 5 años ¿Algún miembro de la Asamblea Universitaria sabe qué piensa el Dr. Cotillo acerca de San Marcos y cómo va a administrarla? Ninguno ¿Entonces cómo y porqué eligen como rector? ¿Qué intereses se impusieron? ¿Algún sanmarquino sabe? Nada de nada. No sólo la comunidad universitaria no sabemos qué va hacer el rector Cotillo para solucionar los grandes problemas que aquejan al Alma Mater del Perú, sino lo peor, se intuye que él mismo no sepa exacta y claramente, porque nunca lo ha anunciado. Aun cuando lo supiera de nada le sirve por cuanto él mismo tampoco sabe quiénes integrarán su equipo humano de gobierno debido a que, por ejemplo, no se ha elegido aún a los vicerrectores que resultará de una serie de “negociaciones” y de ritos en la repartija de cargos. Es decir en San Marcos, a vista de todo el país y de todos los sanmarquinos, el continuismo de usanzas arcaicas está vigente y en tales condiciones es más probable que San Marcos marche inexorablemente hacia su colapso institucional. Nos resistimos a creer que así sea. Mucha falta hace una verdadera democracia en la que la elección del rector sea por listas y por voto universal ponderado de docentes y estudiantes; así, votaríamos no sólo por personas (necesariamente) sino, lo que es más importante, por planes, programas y equipos humanos idóneos.

Empero, otorguémosle la ventaja de la duda al señor Rector de San Marcos para mantenernos en la esperanza de que las cosas cambiarán sostenidamente. Asumamos que el Dr. Cotillo, además de su experiencia en la gestión universitaria, trae consigo la plena voluntad y capacidad para hacer de su gobierno el punto de quiebre para la más grande universidad del Perú en lucha permanente contra toda expresión de corrupción y mediocracia, como condición indispensable para convertir a San Marcos, a mediano y largo plazo, en la primera universidad del país y una de las mejores de América Latina.

También la tarea institucional de la reconstrucción de San Marcos, espera mucho de las organizaciones establecidas en San Marcos que, aunque no lo han dicho aún, tengan acaso una distinta visión estratégica de San Marcos y tengan la misión de cómo transformarla. Acuerdo Institucional, Unidos por San Marcos, Mov. por la Sanmarquinidad, Convergencia; por citar algunas gravitantes en la vida sanmarquina, tienen la gran responsabilidad de unificar criterios y esfuerzos para el desarrollo sostenido de la Universidad y estar vigilantes de la marcha institucional.

Señor Rector, resultaría alentador para San Marcos y para el país si Ud. se dirigiera hoy mismo a la comunidad universitaria y a la opinión nacional haciendo saber lo que Ud. piensa de San Marcos y hacia dónde conducirá a la Decana de América en los próximos 5 años. Decir, por ejemplo, “mi compromiso es de trabajar de la mejor manera para que la Decana de América continúe cumpliendo sus objetivos de formar profesionales de calidad, generar conocimiento mediante la investigación científica y contribuir a la sociedad con la ejecución de proyectos sociales”, no es ni promisorio, ni alentador.

Alas al viento, señor Rector de San Marcos.

Ciudad Universitaria de San Marcos, 31 de mayo del 2011
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(*) Sobre la situación actual de San Marcos, véase Reportaje a San Marcos I, II, III, IV y V en: http://www.universidaddemocraciaydesarrollo.blogspot.com/ y en el libro San Marcos, verdades incómodas

domingo, 29 de mayo de 2011

ELECCIÓN DEL RECTOR DE SAN MARCOS

LA ELECCIÓN DEL RECTOR DE SAN MARCOS DEBE POSTERGARSE


Evitemos el vergonzante continuismo en la Administración de la Universidad emblemática del Perú. Contribuyamos a la reconstrucción de San Marcos con un nuevo modelo de GESTIÓN UNIVERSITARIA.

Exijamos la promulgación de la “Ley que democratiza las elecciones de las autoridades de la universidad peruana” que garantice que el Rector de San Marcos sea elegido en “votación por lista, universal, transparente, obligatoria, directa, secreta y ponderada de todos los docentes y estudiantes de la Universidad”.

No más a las tradicionales “misas negras”, negociaciones, ni a los cubiliteos de los miembros de la Asamblea Universitaria para “elegir” al Rector y para la repartija de cargos.

Es extraordinariamente impresionante que los sanmarquinos, a escasas horas de la “elección” al nuevo Rector, no sepamos quienes son los rectorables. ¿Cotillo?, ¿Wong?, ¿Cachay?, ¿Peña?, ¿Marrou?, ¿Barriga? -de quienes ya sabemos cómo (mal)administran a la Universidad al estilo Izquierdo-; o, ¿Shady?, ¿Martos?, ¿San Martín?, ¿Macera?, ¿Lévano?, ¿Piscoya?, ¿Cuáles son sus planes de gobierno? ¿Quiénes son sus candidatos a vicerrectores?, ¿Cómo piensan hacer de San Marcos para convertirla –a mediano y largo plazo- en la primera universidad del Perú y una de las mejores de Latinoamérica? Nada de Nada. Y ¿Acuerdo Institucional?, ¿Letras y Números?, ¿Convergencia?: mutis; o están ocupados en las “negociaciones”. A la usanza papal, los 30 mil estudiantes, 4 mil docentes, 3 mil administrativos y el país entero, estamos esperando que el lunes 30 de mayo haya “humo blanco” anunciando que “tenemos rector” y las cosas sigan igual (y peor) en San Marcos. No a otro lustro perdido para San Marcos.

Solicitamos a los señores Miembros de la Asamblea Universitaria suspender la elección del Rector hasta que la comunidad universitaria de San Marcos tenga conocimiento de quiénes son los que pretenden administrar a la Universidad en los próximo 5 años y cómo lo harán.

Ciudad Universitaria de San Marcos, 27 de mayo del 2011




martes, 24 de mayo de 2011

REPORTAJE A SAN MARCOS - V PARTE

HOMENAJE A LOS 460 AÑOS DE VIDA INSTITUCIONAL DE SAN MARCOS


Las anteriores partes de Reportaje a San Marcos, véase en:




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SAN MARCOS, verdades incómodas

Por Nemesio Espinoza Herrera

(Continuación del anterior Eje Nº 1)

EJE Nº 2

LA FORMACIÓN PROFESIONAL EN SAN MARCOS

Si los argumentos esgrimidos en las anteriores entregas respecto al serio retroceso de la Investigación Científica en San Marcos son ciertos, entonces podemos -por simple deducción lógica- afirmar categóricamente que la formación profesional en San Marcos, por decir lo menos, no es buena. Y no puede ser buena aunque quisiéramos, por varias razones.



¿Cómo puede haber una buena formación profesional de los sanmarquinos si la Investigación Científica no es labor prioritaria, y más aún, si no se basa en ella? La buena formación profesional tiene que estar fundada necesariamente en la Investigación Científica, no sólo en unas cuantas facultades, sino absolutamente en todas, sin excepción alguna. He ahí la llave de San Marcos para su reivindicación. Sin Investigación Científica no hay –no puede haber- una buena formación profesional.



San Marcos no tiene una buena formación profesional no sólo porque no está de la mano con las investigaciones científicas, sino porque las autoridades de la Universidad también actúan para que el proceso de formación profesional se efectúe a la antigua usanza, como hace siglos; y no hacen nada para cambiarlo y adecuarlo a las necesidades de los nuevos tiempos.

En razón del argumento anterior ¿Cómo puede haber una buena formación profesional de los sanmarquinos si, por ejemplo, aún permanece vigente con vigor metodologías arcaicas de “enseñanza-aprendizaje”? ¿Cómo puede haber una buena formación profesional si se admiten (con sistemas tradicionales de admisión) a estudiantes no necesariamente con vocación para el riguroso trabajo universitario? ¿Cómo puede haber una buena formación profesional si subsisten vetustas prácticas y costumbres en la concepción y ejecución de “estructuras curriculares” anacrónicas y propias de tiempo idos?



El cuestionamiento a la calidad de la formación profesional en San Marcos, admite otras interrogantes más: ¿Cómo puede haber una buena formación profesional si los catedráticos no investigan, empero, “enseñan” y “forman” profesionales? ¿Cómo puede haber una buena formación profesional “entre cuatro paredes” cuando la Universidad no está efectivamente vinculada a la comunidad nacional e internacional? ¿Cómo puede haber una buena formación profesional si no se tiene en cuenta las vocaciones ¿Cómo puede haber una buena formación profesional si en la gestión de la Universidad así como en la de las facultades prevalece la corrupción y la mediocracia? Hay, entonces, serias preocupaciones en San Marcos en el tema de la formación de profesionales.



¿Qué significa, esencialmente, la buena formación profesional? Significa entregar a la sociedad nacional e internacional profesionales de nuevo tipo, vale decir, profesionales que no sean clonados para el desempleo y/o subempleo, sino capaces de crear empresas, empleos y riquezas; es decir, la buena formación profesional significa dotar a la sociedad profesionales premunidos con adecuados niveles de empleabilidad y emprendedurismo, con actitudes (y aptitudes) científicas que solucionen problemas de hoy.



Una buena formación profesional significa ofrecer a la sociedad profesionales (intelectuales, científicos, artistas, poetas, escritores, filósofos, médicos, ingenieros, gerentes, etc.) con plenas capacidades para participar efectivamente en el proceso de desarrollo sostenido y sostenible del Perú. En suma, la buena formación profesional significa ofrecer a la sociedad de profesionales que sean solución para el país, en vez de que resulten siendo un problema. El desempleo y el subempleo profesional es un gran problema para la sociedad.


Principales asuntos relacionados a la Formación Profesional en San Marcos


1. El desempleo y subempleo profesional como indicador de las deficiencias en la formación profesional en San Marcos



El mejor indicador para medir la buena calidad en la formación profesional es saber qué están haciendo, cómo y dónde están los egresados sanmarquinos. A ciencia cierta no sabemos cuán mal -o cuán bien- es la formación profesional en San Marcos porque no existen estudios ni investigaciones de rigor científico que establezcan los niveles del desempleo y del subempleo profesional existentes. Por indicios inferimos que son alarmantes. Urge la ejecución de un proyecto de investigación científica al respecto.



2. La primacía de la vetusta metodología “enseñanza-aprendizaje” en San Marcos



El mundo ha cambiado tanto en estas últimas décadas que todo está cuestionado en la Universidad, especialmente en cuanto a la formación profesional. Uno de los cuestionamientos es la vigencia de la vetusta metodología de la “enseñanza aprendizaje”. Esta arcaica metodología “académica” es, entre otras cosas, eminentemente memorística, dogmática, librística y de “entre cuatro paredes”; en cuyo contexto, el profesor “dicta clases” y “enseña” y el alumno hace apuntes y “aprende”. En tales condiciones es imposible lograr la calidad en la formación profesional.



Inclusive hoy, en San Marcos, los exámenes (orales, escritos, sustitutorios) que son apéndices de la medieval metodología “enseñanza-aprendizaje”, aún se efectúan en las mismas maneras y formas como en los tiempos pasados; y resultan hasta estupidizantes porque siendo memorísticos, hasta el plagio –miseria humana en la universidad- tiene su impune e inmune presencia.



Los tiempos actuales, por el contrario, exigen nuevas metodologías para la buena formación profesional. Exigen, por ejemplo, metodologías conducentes a la construcción de conocimientos basadas en la Investigación Científica, estrechamente vinculadas a la práctica, de tal modo que en lugar de “enseñar” o “transmitir” conocimientos existentes –que la Internet, por ejemplo, ofrece con creces- brinde a los futuros profesionales mecanismos académicos, pedagógicos y científicos para resolver problemas, crear empleos, riquezas, hacer inventos, etc., sobre la base de los conocimientos propios de las sociedades globalizadas.



Un proverbio chino reza: “Dime algo y lo olvidaré; muéstrame algo y lo recordaré; hazme partícipe de algo y entonces aprenderé”. La filosofía de la denominada metodología “aprender haciendo” es, por citar un ejemplo, distinta a la de la “enseñanza aprendizaje” que en San Marcos debía promoverse a la par con otras metodologías modernas.



Además, las ortodoxas metodologías de “enseñanza-aprendizaje” promueven actividades académicas única y exclusivamente en aulas, “entre cuatro paredes”; en cambio las metodologías de construcción y aplicación de conocimientos las aulas son accesorias para debates de teorías, talleres, conferencias; pues, la formación profesional -al basarse principalmente en la práctica y en la Investigación Científica- se realiza en los laboratorios, en las empresas y en las instituciones a las que la Universidad y las facultades están -deben estar- vinculadas necesariamente.



3. La vigencia de un arcaico sistema de Admisión a San Marcos



Cada año ingresan a San Marcos alrededor de 5 mil egresados de secundaria en dos procesos de “examen de admisión” (hasta en Huaral). Los gestores de la Universidad han hecho que el proceso de “admisión” a San Marcos, en general, sea similar como hace un siglo. No garantiza necesariamente el ingreso de estudiantes de calidad.



Los tradicionales ritos estereotipados que se celebran en cada proceso de admisión, empero, no garantizan necesariamente que los admitidos tengan: 1) vocación para ser universitario; pues, cualquiera no puede ser tal, y 2) vocación para la “carrera” profesional que van a emprender. Lo importante es avalar que a San Marcos ingresen estudiantes de calidad, pues, se necesita garantías para formar buenos profesionales.



Un sistema de admisión que no garantice el ingreso de estudiantes con vocaciones probadas y que, por el contrario, sean admitidos ora por su suerte, ora porque no tienen dónde estar –la universidad vista como válvula de escape del desempleo juvenil-, ora por ocuparse en algo, etc.; es un sistema conducente a garantizar deserciones, frustraciones prematuras, mediocridades y egresados inermes para el desempleo. Con el sistema vigente de ingreso a la Universidad cualquiera –con ciertas habilidades y hasta por la buena suerte- puede ser admitido; pero, no garantiza necesariamente incorporar a un estudiante sanmarquino de calidad, por consiguiente, no garantiza tener un futuro eximio profesional.



Ser estudiante sanmarquino de calidad significa, ante todo, vocación para el rigor del trabajo universitario y debe ser por antonomasia investigador, lector empedernido, estudioso, con capacidades de análisis y de discernimientos, poseedor de habilidades en la redacción de sus interpretaciones, con dotes de inteligencia emocional, con innata actitud científica (búsqueda de la verdad). Ser estudiante sanmarquino de calidad significa, además, ser crítico, rebelde, innovador, emprendedor y con sensibilidad social y política (no al nefasto y trastocado concepto de estudiante “apolítico”).



Ser estudiante sanmarquino de calidad significa también probada vocación por la profesión escogida. El estudiante que estudia Derecho en San Marcos porque de verdad tiene vocación para ser buen abogado, el que estudia Medicina porque de verdad quiere (y puede) ser un excelente médico, el que estudia Literatura porque desea (y debe) ser un escritor eximio, el que estudia Administración porque de verdad quiere ser gerente, empresario; el que estudia Sociología porque de verdad desea ser un sociólogo competente.



En realidad los procesos de “admisión” en las universidades peruanas son ortodoxos e irracionales propias de un modelo educativo en crisis y asimétricos a los tiempos actuales; pero, no por eso San Marcos tenga que hacer lo mismo cada año, cada década. San Marcos, la Universidad emblemática del Perú, tiene que (re)pensar y crear un nuevo modelo de Admisión, totalmente distinto al actual, porque se trata de admitir a San Marcos estudiantes de calidad para dotar a la sociedad nacional e internacional de profesionales de calidad.



4. La masificación estudiantil en San Marcos



La masificación estudiantil inmersa en modelos arcaicos de formación profesional de múltiples carencias y sin necesariamente estar basadas en las vocaciones, conlleva inexorablemente a la mediocridad en la formación profesional.



San Marcos tiene actualmente un promedio de 28 mil estudiantes en pregrado (y 5 mil en postgrado). No es necesariamente excesiva teniendo en cuenta la grandiosidad de la Universidad. Empero, sus aulas, por ejemplo, están diseñadas –a la usanza de una universidad tradicional- para un centenar de estudiantes. Cuando en un salón de San Marcos un profesor “dicta clases” para 50, 70, 100, 120 alumnos, la Universidad está excesivamente masificada y es imposible lograr calidad académica en la formación profesional. En tales condiciones la mediocridad es inevitable.



El promedio ideal de alumnos en pregrado por aula es 25, en postgrado 12. No es que San Marcos tenga que disminuir la cantidad de estudiantes –inclusive debía duplicar-, sino que sus infraestructuras académicas requieren ser reestructuradas. Es mejor tener cuatro aulas con capacidad para 25 alumnos cada una que un salón inmenso para un centenar de estudiantes. No es que se tenga la necesidad de más profesores, pues en San Marcos la cantidad de ellos es suficiente; lo que se necesita es un replanteamiento total, radical –en términos de reingeniería- de metodologías, de ritos, de prácticas, de currículos, de tiempos, etcétera.



5. Las obsoletas estructuras curriculares en San Marcos



No puede haber calidad en la formación profesional si en la Universidad no existe su buen cimiento que son las estructuras curriculares. En las facultades de San Marcos, los planes curriculares –por regla general- son tradicionales y, por consiguiente, obsoletos; por varias razones, pero principalmente por tres:



1) Los planes de estudios no están basados en una rigurosa y permanente planificación educativa-curricular concordantes con las realidades nacionales y mundiales, tampoco están conexos con las políticas institucionales de la Universidad relacionadas a la calidad académica en la formación profesional, pues, son inexistentes.



2) Los planes curriculares en la Universidad carecen de Líneas troncales formativas y pedagógicas en tres asuntos hoy necesariamente considerados como transversales en el proceso de la formación profesional: A) La enseñanza de la Ciencia así como la formación de investigadores científicos, B) La formación de empresarios así como la formación en Administración; y, C) La enseñanza de la Cultura universal y de humanidades. (Está probado que los egresados –o los mismos estudiantes universitarios- resultan siendo “analfabetos” en cuanto a la cultura universal; y, así, pretenden ser profesionales competentes).



3) Las estructuras curriculares están basadas principalmente en la filosofía de las arcaicas metodologías de “enseñanza-aprendizaje”, de la “enseñanza” entre las “cuatro paredes”, pues, no existe verdaderas vinculaciones con la sociedad nacional e internacional.



Por el contrario, el asunto de los currículos de la formación profesional están basados en “creaciones heroicas” coyunturales y aisladas de iniciativas particulares y, por eso mismo, con muchas limitaciones que no pueden conducir sino a estructuras curriculares zurcidas y facilistas (por ejemplo, eso de quitar un curso y en su lugar poner otro; eso de cambiar nombre a los cursos más no a contenidos), que imposibilitan lograr calidad académica formativa y promueven la mediocridad. El tema de los planes curriculares es un asunto de Política Institucional de la Universidad por cambiar el estado actual de las deficiencias en la formación profesional no es un asunto de algún sabihondo iluminado o de una u otra Facultad aislada.



6. Los catedráticos y la formación profesional en San Marcos



El docente es la pieza clave en el asunto de la buena formación profesional. El catedrático -más allá del simple concepto de profesor universitario- es, ante todo, un pedagogo por antonomasia y por vocación, con grados académicos de magíster y de doctor.



Formar buenos profesionales, que implica formar nuevas mentalidades, es, ante todo, un asunto de pedagogía universitaria, más que el dominio disciplinar del docente. El contador, el administrador, el ingeniero, el médico, el abogado, el sociólogo, el escritor, etc. que funge de catedrático deja de ser tal en las aulas y se convierte necesariamente en un pedagogo. Los más de tres mil profesores de San Marcos son, por antonomasia y por vocación, pedagogos o dejan de ser catedráticos.



Empero, ¿cuál es la realidad en San Marcos? La realidad es que la pedagogía en general y la pedagogía universitaria en particular no forman parte de la docencia universitaria. Debiendo ser necesariamente pedagogos, los docentes de San Marcos no lo son ¿Cuántos profesores de San Marcos tienen, realmente, vocación pedagógica? ¿Cuántos de ellos han sido admitidos a la docencia -como tiene que ser-, sobre la base de su vocación por la pedagogía? ¿Cuántos tienen formación, capacitación y/o perfeccionamiento en pedagogía universitaria? ¿Cuántos son conscientes que al entrar al aula son pedagogos? ¿Cuántos realmente se comportan como tales? Aunque no existen estudios ni investigaciones al respecto, por indicios se puede deducir que en San Marcos la formación profesional no va de la mano con la pedagogía universitaria. Por supuesto que hay eximios pedagogos sanmarquinos; pero, no es la regla, es la excepción.



La necesaria reestructuración de la formación profesional en San Marcos parte por establecer que el que va ha ser admitido como catedrático a San Marcos no sólo sea un investigador por vocación, sino también un pedagogo, y su admisión proceda por estar respaldado con certificaciones de formación, capacitación, perfeccionamiento y diplomaturas en pedagogía universitaria. Es más, en las evaluaciones periódicas a los docentes, hoy se hace perentoria la necesidad de la exigencia a los catedráticos para que respalden sus labores de docencia con tales certificaciones.



Todo esto demanda que San Marcos posea obligatoriamente en sus unidades de Postgrado programas de capacitación, especialización y/o de perfeccionamiento en pedagogía universitaria.



7. Inexistencia de vinculaciones de San Marcos para la buena formación profesional



En lo que corresponde al proceso de formación profesional, San Marcos es una universidad burbuja. Se encuentra de espalda a la sociedad nacional e internacional. “Forma” profesionales entre cuatro paredes y con libros. La teoría está absolutamente desliga de la práctica. Es como si al piloto de una aeronave lo formara sólo con teorías, con simuladores y lo sentara después en la cabina de mando para que vuele.



Millones de empresas, instituciones, organizaciones públicas y privadas, nacionales y extranjeras, regionales y locales que debieran ser centros de formación profesional –además de laboratorios de investigaciones- para fundir la teoría con la práctica, empero, San Marcos no los toma en cuenta porque no tiene vinculaciones sostenidas y activas con ellas. Las facultades de San Marcos no tienen siquiera, de manera organizada, dónde pueden y deben hacer las “prácticas pre profesionales”, prácticas que se hacen al egresar, cuando debían hacerse desde el primer ciclo.



Si San Marcos estuviera vinculada de verdad con el Parque Industrial de Villa El Salvador y/o con el conglomerado empresarial de Gamarra -por citar solamente dos ejemplos-, significaría que la Universidad tiene miles de centros de formación profesional con todas sus millonarias infraestructuras donde estudiantes de ingenierías, Administración (Contabilidad, Economía), Medicina, Sociología, de Letras, etc., se formarían sostenidamente en sus carreras profesionales fusionando la teoría con la práctica.



Si a eso se sumara la vinculación con las grandes empresas e instituciones nacionales y transnacionales, con las organizaciones de los gobiernos nacional, regional y local, etc., estaría garantizada en gran parte la buena formación profesional pues los egresados sanmarquinos tendrían adecuados niveles de empleabilidad y de emprendedurismo y no engrosarían el ejército de profesionales sin empleo.



Ninguna facultad de San Marcos en los tiempos actuales puede justificar su existencia si no está vinculada de manera sostenida a empresas, instituciones y organizaciones de la sociedad nacional e internacional como parte de su estrategia en el proceso de la buena formación profesional en sus propios ámbitos, pues, hay la imperativa necesidad de garantizar que todas las asignaturas y las actividades de laboratorios y de prácticas, estén realizándose en las organizaciones a las que está afiliada.



Que cada facultad de San Marcos ofrezca la relación de organizaciones a las que están realmente vinculadas no sólo con fines de las prácticas profesionales o de servicios del graduando, sino a las que están sostenidamente vinculadas en todo el proceso integral de la formación profesional, desde el primer ciclo hasta el último ¿Cuántas hay? ¡Ninguna¡



8. Inexistencia de la formación en Administración y de empresarios como parte de la buena formación profesional en San Marcos



La Administración es, ante todo, una actividad humana para lograr resultados. Todos (hombres y mujeres), absolutamente todos, son administradores; sean profesionales o no, letrados o no. Persona que sabe administrar su economía, su hogar, su salud, su futuro, su tiempo; mejor aún, persona que sabe administrar una empresa, una institución; es la persona garantía de desarrollo. Por tal razón la Administración, sobre todo en la actualidad, debe ser enseñada en la sociedad para que todos sepamos administrar bien y así promover el desarrollo del país. (Inclusive es manifiesta la necesidad que en la secundaria se enseñe Administración así como se enseña Economía, Psicología).



Precisamente en el contexto del razonamiento anterior, se fundamenta la necesidad de que la Administración sea enseñada en todas, absolutamente en todas las facultades de la Universidad sin excepción alguna. Por una sencilla razón: es que un profesional no puede ser competente si no sabe administrar; y bien. El profesional tiene que administrar (y bien) el desarrollo de su profesión, tiene que administrar (y bien) empresas e instituciones propias de su profesión. Es así que en la Universidad la enseñanza de la Administración -al igual que la enseñanza de la Ciencia-, es un asunto transversal que ninguna facultad puede dejar tener en cuenta en la formación profesional.



Las nuevas estructuras curriculares en la formación profesional de todas las facultades, exigen la inclusión de la Línea troncal y estrategias pedagógicas de la formación en Administración desde el primer ciclo hasta el último a través de cursos, talleres, seminarios de Administración; pues, los tiempos actuales demandan que el médico, el ingeniero, el abogado, el contador, el poeta, el economista, el sociólogo, etc., sean también buenos administradores de sus profesiones, de sus empresas así como de las empresas e instituciones existentes vinculadas a su carrera profesional y, por con siguiente, deben también tener una buena formación en Administración. La diferencia sustantiva entre un profesional idóneo y otro mediocre, es que el primero sabe administrar; y bien.



Por otra parte, los tiempos actuales exigen también que los buenos profesionales de todas las especialidades sean, a la vez, empresarios. Por esta razón, la formación o la enseñanza del empresariado (o emprendedurismo) es, igualmente, una actividad transversal en el asunto de la formación profesional.



Esto quiere decir que todas las facultades de la Universidad, absolutamente todas, tienen la necesidad de una Línea curricular para la formación de empresarios, pues, el país necesita que médicos, ingenieros, abogados, administradores, contadores, poetas, economistas, sociólogos, etc., sean, a la vez, empresarios con capacidades y talentos para crear y administrar empresas en sus propias disciplinas profesionales y/o “explotar” sus profesiones empresarialmente. Así San Marcos ha de formar profesionales ya no como antaño para que busquen empleo (que no hay); sino para que creen empresas, empleos y riquezas que tanto necesita el Perú.



9. El “Vicerrectorado Académico”: irracionalidades y burocracias en San Marcos



Lo académico está directamente vinculado a la Formación Profesional. Por tal razón, aquí precisa algunas líneas sobre el denominado “Vicerrectorado Académico”.



El “Vicerrectorado Académico” actual no tiene nada de académico porque a él se le ha asignado funciones de coordinación de áreas eminentemente administrativas (Centro Preuniversitario, Sistema Único de Matrícula, Biblioteca Central) y se “apropia” de funciones que en todo caso corresponde al ámbito de las investigaciones (el denominado “Vicerrectorado Académico” dizque hace “divulgación científica”, difunde la producción intelectual de la comunidad universitaria y tiene programas de iniciación científica, de apoyo a publicaciones científicas). Así mismo indican que el Vicerrectorado Académico tiene programa de análisis curricular, de movilidad docente y estudiantil, de innovación en laboratorio de enseñanza, integración a la sociedad y empresa, etc.; pero, sólo hueras menciones sin decir ni una palabra sobre los resultados, porque simplemente no los hay en términos de sus contribuciones sostenidas al desarrollo institucional.



No obstante, el “Vicerrectorado Académico” es una burocracia pesada y costosa. Hay excesiva cantidad del personal en sus diversas unidades oficinescas. El “vicerrector académico” está rodeado de secretarias, asistentes, asesores, seguridad, protocolos, etc., convencido que todo eso corresponde al halo del vicerrector ¿Cuál es su contribución efectiva y sostenida al desarrollo académico de San Marcos? La respuesta está plasmada en la realidad actual de la Universidad que no logra resolver los grandes y serios problemas académicos y de formación profesional.



En suma, el “Vicerrectorado Académico” así como el denominado “Vicerrectorado de Investigación” se han convertido en pesados elefantes blancos (“Al rey le obsequiaron un elefante blanco para honrarlo, pero resultó una carga pesada y un estorbo”). Gran favor se hará a San Marcos si ambos “vicerrectorados” desaparecen, lo antes posible.

FUENTE: Libro

SAN MARCOS, verdades incómodas



(En la siguiente entrega: Eje Nº 3: La gestión de San Marcos)


viernes, 13 de mayo de 2011

SAN MARCOS. REPORTAJE, Cuarta Parte


(Publicado el 12 de mayo del 2011)

REPORTAJE A SAN MARCOS, CUARTA PARTE


HOMENAJE A LOS 460 AÑOS DE VIDA INSTITUCIONAL DE SAN MARCOS



Las anteriores partes de Reportaje a San Marcos, véase en:






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SAN MARCOS, verdades incómodas


Por Nemesio Espinoza Herrera



CONCEPTUALIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN Y DE LA MEDIOCRACIA EN EL CONTEXTO DE LA UNIVERSIDAD


La corrupción es un fenómeno que va más allá de su carácter puramente pecuniario. Es decir, la corrupción no sólo significa sobornar, cohechar o coimear con dinero contante y sonante para “romper la mano” y lograr indebidamente (des)propósitos que por sí mismo es un acto repugnante y repudiable. La corrupción es aún más perniciosa cuando las “autoridades”:


1. Se hacen de los cargos irregularmente y/o a trompicones y los usan para beneficios particulares.


2. Permanecen asidos a los cargos sin hacer nada para promover el desarrollo institucional.


3. Trasgreden y quebrantan las leyes y las normas.


4. Hacen abuso de autoridad (el que abusa valiéndose del cargo es, en el fondo, además de corrupto, un cobarde).


5. Son mediocres, es decir, no tienen la capacidad para el buen ejercicio del cargo. (La corrupción, en esencia, es mediocridad. Corrupción y mediocracia son siameses).

 
6. Encubren a otros corruptos (el que blinda al corrupto, es también corrupto).


7. Escamotean dinero mediante maniobras sutiles (subvenciones, por ejemplo).


8. Obtienen y/o usan irregularmente títulos y grados (los falsos doctores y los falsos maestros son, además de estafadores, inmundos corruptos).


9. Construyen “bunkers” (operadores, aduladores, escribas) con dinero del Estado para la captura y mantención del poder para seguir en los cargos o rotando en ellos guiados por sus intereses particulares.


10. Persiguen con amenazas, intimidaciones, castigos y chantajes (mecanismos mafiosos) a quienes osan denunciarlos sus fechorías.


11. Plagian, falsifican, trafican Notas, efectúan pactos de incompetencias y de facilismos o encubren a quienes lo hacen.


12. Ingresan a la docencia, se ratifican en ella y se promueven a categorías superiores con maneras irregulares. También son corruptos aquellos que no justifican su Tiempo Completo o su Dedicación Exclusiva, aquellos que no investigan, que no se capacitan ni se perfeccionan.


13. Compran votos, voluntades y conciencias bajo distintas modalidades.


Corrupción es, en suma, trastocar la moralidad y desnaturalizar los valores en el ejercicio normal y constructivo de la función pública.

Por su parte, la Mediocracia -parafraseando a José Ingenieros- es el poder de la mediocridad, el poder de los mediocres. Mediocracia es el clima de la mediocridad hecho sistema de poder (el mediocre no es nada individualmente; varios juntos alrededor del poder, constituyen un sistema) en el que “nadie vuela porque todos se arrastran”. Mediocracia es la primacía de la mediocridad implantada por las “autoridades” como parte de la cultura organizacional y su existencia -inmune e impune- es condición suficiente para la proliferación de la corrupción.

La corrupción y la mediocracia en la gestión de la Universidad, resultan absolutamente lesivas para San Marcos. Parafraseando a Hessel: sanmarquinos, indignémonos frente a la corrupción y a la mediocracia.


LA TEORÍA DE LOS TRES EJES DE LA UNIVERSIDAD

La concepción acerca de la problemática de San Marcos que aquí se desarrolla, se basa en la Teoría de los Tres Ejes. Esta teoría sostiene que la universidad, por su inherente naturaleza, tiene Tres Ejes fundamentales y simbióticos en el orden jerárquico siguiente:

1. La Investigación Científica

2. La formación profesional

3. La gestión de la Universidad


Esta tríada tiene la siguiente interrelación lógica:

La universidad, aquí y en cualquier parte del mundo, es una institución que prioritariamente produce ciencia, tecnología e innovación a través de la Investigación Científica. Por consiguiente, la Investigación Científica constituye la actividad esencial, distintiva, inmanente de la universidad y es el fundamento y la principal razón de su existencia así como de su quehacer cotidiano.

La Formación Profesional en una universidad –segundo Eje- debe estar basada ineludiblemente en la Investigación Científica. He aquí la necesaria simbiosis de la Investigación Científica con la Formación Profesional. Pretender formar profesionales (de hoy) divorciada de la Investigación Científica constituye un gran fraude perpetrado por una universidad porque, así, es imposible formar profesionales competentes y con niveles adecuados de empleabilidad.

Ahora bien. Para que la Investigación Científica y la Formación Profesional funcionen adecuadamente y logren sus propósitos de manera efectiva se hace absolutamente necesario un Tercer Eje: la Gestión Universitaria, vale decir, la Administración de la universidad. La eficiente y transparente gestión de la universidad es una condición absolutamente indispensable para el logro de la calidad en la investigación científica (Eje Nº1) y en la formación profesional (Eje Nº2).

A la luz de esta Teoría tridimensional es que encontramos a San Marcos con una cruda realidad: 1) No hay producción de la ciencia, tecnología e innovación en términos de los niveles, calidades, exigencias, retos y resultados que los tiempos actuales exigen, debido a que la Investigación Científica en San Marcos, en vez de ser actividad prioritaria, es marginal, secundaria, complementaria, formal, de “quinta categoría”. 2) Como consecuencia inexorable de la anterior situación, San Marcos no tiene –no puede tener- una buena Formación Profesional. Y 3) Las dos anteriores realidades se deben a una causa principal: la gestión de San Marcos es retrógrada, arcaica, anacrónica y en ella prevalece la corrupción y la mediocracia.

Además, la Teoría de los Tres Ejes de la universidad permite no sólo hacer un diagnóstico sino también permite plantear el Pensamiento Estratégico para el desarrollo y transformación de la Universidad a mediano y largo plazo, en el sentido de que San Marcos será la mejor universidad del Perú y una de las mejores de América Latina y del mundo si, y sólo si, en lo inmediato focaliza sus grandes esfuerzos y recursos institucionales en el logro de Tres grandes Objetivos estratégicos: 1) Producir prioritariamente ciencia y tecnología a través de la Investigación Científica en los niveles y calidades que el Siglo XXI y el Tercer Milenio demandan; 2) Formar un nuevo tipo de profesionales con adecuados niveles de empleabilidad y de emprendimiento, de la mano siempre con las investigaciones científicas; y 3) Implementar un nuevo y distinto modelo de gestión de la Universidad en el que la probidad y la eficiencia sean sus características medulares.


EJE Nº 1

LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA EN SAN MARCOS



Felizmente ya casi resulta trillado el afirmar que la ciencia, tecnología e innovación -cuya fuente es la Investigación Científica-, constituyen en el presente Siglo XXI y Tercer Milenio, los principales factores del desarrollo económico y social de la sociedad peruana. Sin ciencia, tecnología e innovación, vale decir, sin Investigación Científica, sin universidad, es imposible construir el desarrollo nacional que en esencia significa garantizar gradualmente el logro de la calidad de vida de los peruanos. He ahí el rol de San Marcos en la sociedad peruana.

La Investigación Científica como actividad fundamental, distintiva y prioritaria de San Marcos, significa, ante todo, la producción de nuevos conocimientos, la producción de la ciencia, de la tecnología y de las innovaciones; las mismas que deben estar transferidas hacia la sociedad a través de patentes, tesis, trabajos de investigación, artículos científicos, libros, ponencias, descubrimientos e inventos (transferencia tecnológica).

Marcos, la más grande universidad del país, la más antigua de las universidades del continente americano, la Decana de América, el Alma Mater del Perú; es, sin embargo, una Universidad que se ha anclado en su devenir y rol histórico por una razón principal: es que San Marcos, a pesar de tener todo, no investiga; y si investiga, no investiga en términos de las exigencias, calidades, rendimientos y resultados que las necesidades del desarrollo económico y social del país y del mundo demandan en los tiempos actuales.

Debido a la realidad descrita en el párrafo anterior es que San Marcos no aparece –no puede aparecer- en las estadísticas mundiales de Ciencia y Tecnología ni en los rankings de las mejores universidades del Perú, de América Latina y del mundo elaborados por los organismos nacionales e internacionales fiables. Mientras que la Universidad de Sao Paolo de Brasil, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad de Buenos Aires de Argentina y la Universidad Nacional de Chile -por citar algunos ejemplos- sí están catalogadas como las mejores universidades del orbe, San Marcos está silenciada. Así, San Marcos no ha logrado –en todo caso ha perdido- el liderazgo y el posicionamiento mundial, regional y nacional.



San Marcos va ser calificada como la mejor universidad del Perú, como la mejor de América Latina y como una de las mejores del mundo, no porque sea la más antigua del país y de la región, o porque sea la Decana de América, o porque sea la Universidad emblemática nacional o porque tenga el mayor presupuesto del Estado. No. San Marcos va a ser calificada como la mejor universidad si, y sólo si, investiga; pero bien y, por consiguiente si, y sólo si, tiene una producción científica y tecnológica de calidad reputada.



Empero, San Marcos está aún muy lejos de ser calificada como la mejor (del Perú y del mundo) porque es una universidad eminentemente profesionalizante que toma a las investigaciones científicas como una actividad accesoria, marginal; como un asunto de “quinta categoría”, como “la última rueda del coche”. En San Marcos, los docentes y los estudiantes no están involucrados realmente en las labores de investigación científica de modo que –por regla general- los profesores “enseñan” y los alumnos “aprenden”, sin investigar.



Así, San Marcos, a lo mucho, es una universidad meramente receptora y difusora –aún así, con serias deficiencias y limitaciones- de las ciencias y tecnologías foráneas provenientes de países desarrollados. En tales condiciones, San Marcos seguirá siendo una más de las universidades, más no la mejor que queremos en el Perú y en América Latina; y, como consecuencia el Perú seguirá siendo subdesarrollado.



En el Perú, debiendo -y de lejos- ser la primera Universidad del país, San Marcos es, injustificadamente, “segundona” (o “tercerona”) en el Perú, pues, según algunos estudios -aunque no necesariamente de envergadura ni con rigurosidad científica-, señalan que San Marcos es la segunda o tercera universidad después de la Cayetano Heredia y/o de La Católica en el asunto de la Investigación Científica. Esto quiere decir que San Marcos sí “investiga”, cómo no; sí tiene “producción científica”, cómo no (aunque sólo representada por publicaciones y no por patentes que según el último dato estadística 2009 sólo tiene una); empero, se investiga no en las formas, contenidos, niveles, calidades ni resultados que el mundo y el Perú actual necesitan para su desarrollo.



Aun si San Marcos es la segunda (o tercera, o cuarta) universidad peruana en materia de investigación es gracias a los verdaderos investigadores sanmarquinos que pese a condiciones adversas hacen denodados esfuerzos en producir ciencia y tecnología; no se debe a políticas o a acciones institucionales. Especial deuda tiene el Perú con los investigadores científicos sanmarquinos, que los hay -y de los buenos- en San Marcos.





Principales asuntos relacionados a la Investigación Científica en San Marcos



1) La inexistencia de la enseñanza de la ciencia y de la formación de investigadores científicos en San Marcos.



Si revisamos las estructuras curriculares de las distintas facultades de San Marcos, notaremos que no hay una línea troncal planificada y sistemática de enseñanza de la Ciencia como tampoco de la formación de investigadores científicos. Ambas –formación de científicos y enseñanza de la Ciencia- siendo actividades transversales ineludibles en una universidad, por consiguiente actividades de todas, absolutamente de todas las facultades, en San Marcos simplemente son inexistentes; señales que muestran que a la universidad emblemática del Perú no le interesa prioritariamente la ciencia-tecnología y tampoco está interesada en competir en un futuro próximo con las mejores universidades del Perú y del mundo.



En algunos casos sólo hay salpicones de cursos sueltos y aislados sobre la Ciencia y la Investigación Científica; por ahí, por ejemplo, aparece el curso Metodología Científica, en otro, Seminario de Tesis; y así. La epistemología, la filosofía de la ciencia, historia de la ciencia, las metodologías de la investigación científica, la elaboración de trabajos de investigación científica, entre ellos la Tesis, la práctica de las investigaciones científicas, etc., son asuntos ajenos en el quehacer cotidiano del proceso de la formación profesional de la gran mayoría de los sanmarquinos, cuando debían ser actividades cotidianas, fundamentales y prioritarias.



Es una exigencia para San Marcos de hoy que la enseñanza de la Ciencia y la formación de investigadores científicos sean actividades prioritarias de todas y cada de sus 20 facultades desde el primer Ciclo hasta el último; absolutamente de todas las facultades, pues no hay –ni puede haber- una Facultad, una “carrera profesional” universitaria que no tenga de ciencia, que no sea científica.



Esta realidad de San Marcos demanda con premura un verdadero proceso de reestructuración curricular como política institucional, a fin de convertir en estructuras y estrategias curriculares en científicas propias de una verdadera universidad competitiva y moderna.



2) La vigencia del nefasto bachillerato automático en San Marcos



Uno de los subrepticios y perniciosos atentados contra San Marcos (y contra la universidad peruana) se perpetró con el nefasto Bachillerato Automático. ¿Cómo es posible que San Marcos -la Universidad emblemática del Perú, la Decana de América, la Universidad que hasta “Vicerrectorado de Investigación” tiene-, haya permitido (y permita) durante muchos años la vigencia de esta descomunal afrenta? ¿Cómo es posible que en la más grande y antigua Universidad del Perú se siga otorgando “automáticamente” (y alegremente) el grado de Bachiller a quienes no acreditan formación y experiencia en las labores de la investigación científica? ¿Qué profesional sanmarquino -en pleno Siglo XXI y en el Tercer Milenio- puede ser competitivo y tener adecuados niveles de empleabilidad si no está formado en la Ciencia, sino tiene una cultura científica, una base y una actitud científica? Ninguno. He ahí la explicación de por qué no hay una buena formación profesional y del por qué hay preocupantes niveles de desempleo y subempleo profesional.



El infausto bachillerato automático trastoca la esencia misma de San Marcos. Es una verdadera farsa, es un fraude escandaloso. Empero, los gestores de San Marcos, y especialmente los del denominado “Vicerrectorado de Investigación”, siguen plácidamente aplicando hasta ahora el lesivo “bachillerato automático”. Nunca hubo, por parte de los administradores de San Marcos, un sostenido pronunciamiento y acción institucional en su contra, nunca han hecho nada para erradicarlo.



Extraordinario avance tendrá San Marcos –y el Perú- desde el momento en que el bachillerato automático sea abolido para siempre de una vez por todas y en su lugar se implemente la enseñanza obligatoria de la Ciencia y la formación de investigadores en todas las facultades y se reivindique la obligatoriedad de presentación y aprobación de trabajos de investigación para el otorgamiento del grado académico de Bachiller; así, docentes y estudiantes estarán involucrados en las labores de la Investigación Científica. Y así, San Marcos, al fin, será grande y estará en condiciones de competir con las mejores universidades del mundo.



3) El carácter profesionalizante de los estudios de postgrado en San Marcos



No sólo en los estudios de pregrado de San Marcos se manifiesta el carácter eminentemente profesionalizante en la formación profesional por estar divorciada de las investigaciones, porque no se les da importancia a ellas, no se enseña la Ciencia, no se forma investigadores y porque subsiste el nocivo “bachillerato automático”. Para complemento de la desdicha, los estudios de postgrado en San Marcos (maestrías y doctorados), debiendo ser programas eminentemente de Investigación Científica, vale decir, de producción de la ciencia y tecnología, las “autoridades” de la Universidad y las de la Escuela de Postgrado han convertido en programas de “profesionalización” a la usanza de pregrado.



En San Marcos está distorsionado –tan igual como está en las demás universidades del país- el concepto y la filosofía de la naturaleza de los estudios de postgrado. La esencia de los estudios de Postgrado es perfeccionar investigadores científicos y catedráticos de alto nivel; pero, ante todo, la esencia de los programas de postgrado es que son centros eminentemente de Investigación Científica, centros de producción de la ciencia, tecnología e innovación plasmadas o contenidas en las Tesis de Postgrado.

Los estudios de postgrado en vez de ser concebidos como programas de Investigación Científica -por consiguiente, como centros de producción científica y tecnológica- están vistos por los administradores de San Marcos más como centros de generación de recursos económicos. El prurito del afán mercantilista de buscar rentabilidad en términos pecuniarios por parte de los gestores de San Marcos (los ingresos por los estudios de posgrado constituyen la principal fuente de los recursos propios), hace que los estudios de postgrado estén lejos, en términos cualitativos, de lo que significa un verdadero programa de postgrado.



En los contextos señalados, los estudios de postgrado en San Marcos, al igual que en pregrado, mantienen incólumes vetustas metodologías de “enseñanza-aprendizaje”, en los que los “alumnos” o “estudiantes” de postgrado, deben “aprender” y los profesores de postgrado “enseñar”. (Téngase en cuenta que el que sigue los estudios de postgrado, en maestrías y doctorados, no son “estudiantes” o “alumnos” –es una afrenta llamarlos así-; son, más bien, profesionales de distintas disciplinas que están ahí, en postgrado, para investigar, para construir conocimientos, inventar, crear, generar tecnologías, innovaciones que el país necesita para su desarrollo).



En los programas de postgrado hasta los exámenes siguen vigentes a la usanza de pregrado. Al igual que en pregrado, en postgrado, los asuntos vinculados a la Investigación Científica son marginales. Téngase en cuenta –además- que la absoluta mayoría de los que siguen estudios de postgrado son profesionales sin formación como investigadores y sin experiencia en las labores de la Investigación Científica, entre otras cosas, por el repudiable bachillerato automático.



En tales condiciones es imposible competir con las mejores universidades del mundo.



Resulta una hidalguía reconocer que las autoridades de la Universidad, especialmente del ámbito de postgrado y de la investigación, no han establecido las grandes políticas institucionales de desarrollo de la investigación científica concordante con las necesidades de la producción científica que el desarrollo del país demanda, haciendo que los estudios de postgrado sean también programas de formación profesional.



San Marcos, en el ámbito de los estudios de postgrado, necesita a los Peña Cabrera, a los Sanz, a los Lizárraga para visualizar a una San Marcos de cara al futuro, en la que los programas de maestría y doctorado sean baluartes de la Investigación Científica y las Tesis de magísteres y doctores sean verdaderos portadores de la ciencia, tecnología e innovación para el desarrollo del país y no como ocurre hoy que las Tesis no reúnen las características epistemológicas, metodológicas y de las rigurosidades científicas.



Alegra saber que en la página Web de San Marcos últimamente (marzo 2011) haya aparecido el eslogan: “En la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en pregrado forma profesionales, en postgrado forma lideres en docencia e investigación”. Pero, entristece saber que sólo sea eso: un lema, abismalmente distante de la realidad.



4) Los catedráticos y la investigación científica en San Marcos



El docente es la pieza clave en el asunto de la Investigación Científica. El catedrático -más allá del simple concepto de profesor universitario- no es, pues, un docente de primaria ni de secundaria; no es un albañil, tampoco un gerente pragmático, menos un profesional desempleado (o subempleado) que “cachuelea” en la universidad. No. El verdadero catedrático –en la magnificencia de lo que significa tal estatus- es, ante todo, un investigador por antonomasia y por vocación; un intelectual, un científico, un filósofo, un maestro, un doctor que accede a la cátedra y asciende a categorías superiores en razón a su producción científica y/o intelectual, vale decir, en razón de las investigaciones, publicaciones, inventos, patentes que realiza y a los que dedica todo su tiempo.



En tal sentido, San Marcos necesita en las cátedras a los Porras Barrenechea, a los José María Arguedas, a los Cayetano Heredia, a los Santiago Antúnez de Mayolo, a los Jorge Basadre, a los Pablo Macera, a los Ruth Shady, a los Marco Martos, etc.; pues sus actividades cotidianas en las aulas y talleres se basan en las investigaciones.



En San Marcos hay 3,060 docentes. De ellos sólo el 44.4% se dedican a las investigaciones (de ellos apenas el 12% son ¡doctores!). Es decir, el 55.6% de “catedráticos” ¡no investigan! y hay poquísimos doctores investigando. He aquí la explicación de por qué San Marcos no aparece –no podía aparecer- en las estadísticas ni en los ránkings de las mejores universidades del mundo porque la mayoría de sus “catedráticos” no investigan. Hasta los pocos docentes sanmarquinos que investigan (44%) no lo hacen en términos de calidad y resultados esperados, porque los CON/CON, SIN/SIN y otros ritos al que se suma problemas irresolutos de financiamiento, de equipos, de infraestructuras, etc., son condiciones que permanecen incólumes durante décadas gracias a las desidias de las “autoridades” que no hacen nada por cambiarlas.



¿Cómo así, entonces, en San Marcos de cada 100 profesores, 56 no investigan; empero, son catedráticos? ¿Cómo, entonces, hasta siendo docentes en la categoría de Principales y a Tiempo Completo o a Dedicación Exclusiva no investigan y no tienen producción científica y/o intelectual; empero, son catedráticos? La explicación es que ellos acceden a la cátedra –o se mantienen en ella y hasta ascienden a categorías superiores o son a Tiempo Completo o a Dedicación Exclusiva-, no necesariamente por la vocación hacia las investigaciones y por su dedicación a ellas, sino por la prevalencia de otras razones (irracionalidades, corrupción, compadrazgos, etc.).



Es decir, San Marcos debía tener sólo 1,346 docentes que investigan y no los 3,060 porque aquel que no investiga no puede ser –no debe ser- docente universitario. San Marcos será grande y competitiva si el 100% de sus catedráticos investigan; y bien. (Es que la Universidad es un centro de sabios, no de sabidos).



5) La inexistencia de la Divulgación Científica en San Marcos



La ciencia, tecnología e innovación –productos finales de la Investigación Científica- deben ser necesariamente enseñadas y divulgadas. Empero, en San Marcos, no sólo es inexistente la producción científica en términos de calidad y resultados que hoy se demanda, no sólo no se enseña la ciencia ni se forman científicos; sino, lo que es más preocupante aún, en San Marcos es inexistente un sistema institucionalizado y sostenido de Divulgación Científica.



La Divulgación Científica –más allá de la difusión, comunicación y del periodismo científico- es un sistema de actividades interrelacionadas de popularización de la ciencia y tiene el propósito trascendental de generar en la sociedad la necesaria cultura científica. La Divulgación Científica tiene la misión de masificar la ciencia, de convertir la ciencia especializada, enigmática, compleja y de élite en ciencia popular. La Divulgación Científica debe diseminar la ciencia en la población a fin de que ésta interprete y comprenda su importancia en el desarrollo humano y la apoye.



La Divulgación Científica contribuye así al necesario proceso de alfabetización científica de la sociedad. Es fácil comprender que el Perú, un país en el que la cultura científica es incipiente, necesita la Divulgación Científica. La popularización o la masificación de la ciencia y tecnología que conduce a la configuración de la cultura científica nacional es una condición absolutamente necesaria para promover el desarrollo del país.



La Divulgación Científica, por consiguiente, es un concepto económico, político y social y trasciende hacia la sociedad entera. Precisamente en este contexto se ubica el rol de la Universidad en el proceso de la Divulgación Científica. Es inviable la popularización y la alfabetización científica nacional sin la iniciativa y activa participación protagónica de la Universidad en el proceso de la Divulgación Científica, por consiguiente, todo esfuerzo nacional de divulgación de la ciencia y tecnología como camino hacia la alfabetización científica del país, tiene que partir necesariamente de las canteras de la Universidad y San Marcos, como la más grande e histórica universidad emblemática del Perú, tiene la responsabilidad social de contribuir al proceso de la popularización y de la alfabetización científica del país; empero, las “autoridades” de San Marcos no asumen tal responsabilidad.



Mientras que otras universidades pares en América Latina tienen Unidades y equipos humanos trabajando muy activamente por la Divulgación Científica, en San Marcos no. (En realidad ninguna universidad peruana tiene una iniciativa de Divulgación Científica; pero, eso es de lo menos, lo que importa es San Marcos). Es más, no sólo San Marcos no contribuye al necesario proceso de popularización nacional de la ciencia sino, lo que es más preocupante aún, en San Marcos no existe la Divulgación Científica hasta en su propio recinto. En otras palabras –aunque resulta paradójico decirlo- San Marcos necesita un proceso de alfabetización científica interna.



La Divulgación Científica procede a través de diversos medios, entre ellos: publicación de revistas científicas indizadas (o indexadas) y de difusión popular de la ciencia, museos (de Astronomía, de la Vida, del Cielo, de Telecomunicaciones, de la Antropología, de las Ciencias de la Tierra, del Arte, del Universo, de la Historia Natural, de la Biología, etc.), espacios culturales, exhibiciones itinerantes, televisión, radio, jardines botánicos, periódicos, portales electrónicos, etcétera.



San Marcos tiene entre sus grandes riquezas –ojalá que hubieran muchas más- hasta tres museos, un jardín botánico, un Centro Cultural, una página institucional electrónica (San Marcos calificada como la universidad con mejor portal Web), un periódico (San Marcos al Día), TV San Marcos (desconocido) y –acaso lo más importante- la publicación de revistas, una por Facultad (debiendo ser revistas científicas en términos de Research Journals, no son tales aunque con una u otra excepción) en las que se difunden artículos de circulación muy restringida aun en sus propios ámbitos. Empero, todos estos medios de Divulgación Científica en San Marcos; funcionan por inercia y de manera aislada. No obstante a esta inmensa fortuna que tiene San Marcos sus gestores la desaprovechan y no instituyen la Divulgación Científica. Gracias a sus administradores, San Marcos teniendo todo, no tiene nada en términos de la Divulgación Científica.



6) La inexistencia de Áreas, Líneas y Programas ejes de Investigación Científica en San Marcos



Es impresionante la deplorable realidad de San Marcos en la que sus gestores, incluido los del denominado “Vicerrectorado de Investigación”, no se hayan dado el trabajo de generar todo un movimiento institucional para establecer algo fundamental en el proceso de la promoción y desarrollo de las investigaciones científicas: el establecimiento de las grandes líneas y programas rectores de Investigación Científica en San Marcos concordantes con las necesidades del desarrollo del país y como parte de una política institucional.



Según sus ventajas comparativas y competitivas de San Marcos ¿en qué Áreas de investigación, y dentro de ellas, en qué Líneas y Programas de investigación debe focalizar sus esfuerzos y recursos para promover sostenidamente el desarrollo de la ciencia y tecnología? No se sabe. Es decir, en San Marcos, gracias a la incuria de sus gestores, las actividades relacionadas a las investigaciones científicas que vienen realizándose a costa de grandes recursos, están llevándose a cabo –es lamentable decirlo- de manera espontánea, sin planes, a la deriva, sin norte, sin prioridades, conforme a la dinámica de las realidades aleatorias.



En el caso de pregrado y en el de los estudios de postgrado de San Marcos el tema de las áreas, líneas y programas ejes y prioritarios de investigación científica resulta siendo aún más dramáticos, porque no existen por una simple lógica: si no existen áreas, líneas y programas ejes de investigación como parte de la política institucional, menos podrían tener las facultades y las unidades de postgrado -salvo “creaciones heroicas” aisladas que tampoco conducen al logro de resultados-.



Es decir, en San Marcos, tanto en los estudios de pre y postgrado no existen áreas, líneas y programas ejes prioritarios de investigación científica en sus propios ámbitos de modo que se “investiga” cualquier tema menos lo que prioritariamente pueden y deben hacerse, y bien; según sus ventajas competitivas y según las necesidades de ciencia y tecnología que el Perú demanda para su desarrollo.



En lo que corresponde a las investigaciones científicas en el país y específicamente en lo que concierne a las prioritarias áreas, líneas y programas de investigación, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONCYTEC) -que ya debió convertirse en el Ministerio de Ciencia y Tecnología- ha planteado, y de muy buena manera, un Plan Nacional de Ciencia y Tecnología y dentro de él las áreas, líneas y programas ejes de investigación científica concordantes con las necesidades del desarrollo económico y social del país a los cuales debían las universidades, entre ellas San Marcos, adecuarse.



7) La carencia de fuentes de financiamiento de la Investigación



Demostrando que lo más importante es estar en los cargos, en lugar de hacer algo para su cambio y desarrollo, los gestores de San Marcos, especialmente los del llamado “Vicerrectorado de Investigación”, han permitido que los profesores de San Marcos participen en los mismos ritos de investigación a través de procesos denominados CON/CON, CON/SIN, SIN/SIN y en las mismas exactas condiciones de hace décadas en cuanto a sus procedimientos burocráticos, formatos y financiamientos. Un docente responsable de un proyecto de investigación “aprobado” y su “equipo de investigadores” disponen –como hace décadas- de cuatro mil soles al año para producir ciencia (nuevos conocimientos), tecnología e innovación. Inverosímil.



Hasta ahora el Programa de Proyectos Multidisciplinarios que debía repotencializarse y al que debía darse una mayor importancia, cobertura y financiamiento, permanece igual. Téngase en cuenta que en los actuales tiempos los proyectos de investigación tienen que ser prioritariamente multidisciplinarios ejecutados por equipos humanos de investigadores interdisciplinarios adecuadamente financiados.



El tiempo y los resultados se han encargado de demostrar que los administradores de la Universidad, en especial los del “Vicerrectorado de Investigación”, carecen de iniciativas para establecer y ejecutar nuevos procedimientos en los procesos de la Investigación Científica así como para crear y hacer uso efectivo de fuentes de financiamiento nacionales e internacionales. Al respecto sólo se limitan a mencionar como fuentes de financiamiento a: CONCYTEC, INCAGRO, CORDIS, Canadá, CAROLINA, Fulbright, Universidad de Salamanca; punto.



Es que para ellos el asunto de la ciencia y tecnología, así como el de las investigaciones científicas no tiene mayor relevancia en la Universidad y creen que deben estar así como están, por siempre.



8) La pseudoacreditación en San Marcos



La verdadera acreditación nacional e internacional de una universidad, significa esencialmente y ante todo, calidad y resultados de la Investigación Científica; y sobre esa base la calidad y resultados de la formación profesional. No fundar el tema de la acreditación de San Marcos esencialmente sobre la base de la Investigación Científica es simplemente mediatizar y distorsionar el concepto primigenio y la naturaleza inmanente de la acreditación universitaria.



Decir que la Universidad o tal Facultad está acreditada “nacional e internacionalmente”, pero que en ellas las investigaciones científicas –es decir la producción de la ciencia, tecnología e innovación- no son prioritarias ni están en los niveles de calidad y resultados que debieran tener; entonces tal acreditación Universitaria es espuria, un embuste, un fraude; y cuando se usa tal situación en discursos y/o en la publicidad, es demagogia interesada.



La verdadera acreditación de la Universidad o de la Facultad certifica que: 1) La Investigación Científica es de calidad, 2) Que la formación profesional es buena porque se funda en las investigaciones científicas; y, 3) La gestión es transparente y eficiente. No puede llamarse acreditación cuando en la Universidad o en la Facultad: 1) no se investiga (y bien), 2) no forma profesionales competentes de la mano con la Investigación Científica; y 3) tienen una gestión corrupta y mediocre. En tales condiciones imposible la verdadera acreditación universitaria.

En San Marcos hay, inclusive, la denominada Oficina Central de Calidad y Acreditación (OCCAA) que desde su creación (2003) sus gestores se han limitado prioritariamente a organizar cursos de capacitación, a generar recursos y no a gestar e implementar una política y cultura institucional sostenida de calidad universitaria que califique para la autoevaluación, para la acreditación nacional e internacional de San Marcos y abra las oportunidades para, a mediano y largo plazo, convertirse en una de las mejores universidades del mundo.



Es más. Cada Facultad en San Marcos tiene sus OCCAAs que implica erogaciones económicas (jefaturas, oficinas, personal, equipos, recursos) que por obvias razones -al no existir políticas institucionales de la verdadera acreditación universitaria- no logran resultados y están enfrascadas en actividades de “autoevaluación” o de capacitación sin tener en cuenta prioritariamente el asunto de las investigaciones científicas.



Sin embargo, resultan siendo importantes los trabajos pioneros realizados en las facultades de Medicina, Odontología, Ingeniería Industrial y Contabilidad de San Marcos, pues han hecho esfuerzos en la busqueda de la acreditación; pero, el camino de la verdadera acreditación de San Marcos no va por el lado de hacerse certificar en la evaluación de la “carrera profesional” per se o de la abstracta “calidad educativa”, sino por el lado de lograr certificaciones internacionales de acreditación sobre la base de la calidad de las investigaciones científicas; es decir, sobre la base de la calidad en la producción de ciencia y tecnología.



Es así que en San Marcos, el asunto muy en boga de la acreditación universitaria no sólo se ha anclado sino ha retrocedido, entre otras cosas porque se pretende acreditar de espaldas al asunto de la Investigación Científica y forzar gregariamente la “aplicación” dogmática de la denominada Ley del SINEACE (Ley 28740, Ley del Sistema Nacional de Evaluación, Acreditación y Certificación de la Calidad Educativa del 2006), cuyo espíritu es más para la “educación” y “pedagogía” primaria y secundaría (en su concepción tradicional) y no para la Universidad que tiene su propia realidad y en la que la Investigación Científica es la principal prioridad. También porque se pretende constreñir el tema de la acreditación universitaria al denominado “modelo” CONEAU (Consejo de Evaluación, Acreditación y Certificación de la Calidad de la Educación Superior Universitaria), un modelo arcaico orientado a la “acreditación de las carreras profesionales universitarias (en la modalidad a distancia)” a la usanza de una universidad tradicional.



A propósito, el 11 de marzo del presente año 2011 en una ceremonia especial, la empresa Riev SC (Red Internacional de Evaluadores), ha otorgado un “certificado de acreditación internacional” a San Marcos. Empero, no es el tipo de “acreditación internacional” que San Marcos necesita para su posicionamiento mundial sostenido ¿Cuánto costó esta parafernalia con ribetes de fraude, incluyendo dos avisos a toda página en el diario El Comercio con vergonzantes errores? ¿Quiénes están jugando con San Marcos?



9) La inexistencia de vinculaciones de San Marcos para las investigaciones científicas.



San Marcos es una universidad burbuja. Se encuentra de espalda a la sociedad nacional e internacional pese a que la Oficina General de Cooperación y Relaciones Interinstitucionales presenta una relación de centenares de convenios nacionales e internacionales “vigentes”; empero, la gran mayoría –por no decir la totalidad- de ellos están desactivados por inercia y sólo existen en papeles físicos y electrónicos protocolares.



En el caso de los convenios internacionales resultan siendo meras declaratorias generales y marcos que se firman como parte de los rituales cuando alguna autoridad de la Universidad hace visitas pagadas al extranjero. La referida oficina, en vez de limitarse a hacer una relación de convenios, debía informar al país sobre sus resultados y beneficios concretos para San Marcos, especialmente en materia de las investigaciones (cuántos investigadores se han intercambiado, cuántos proyectos de investigación se ejecutan, etc.), con “España, Alemania, Francia, coordinaciones con universidades de Corea, Japón y Taiwán”, países y universidades a los que dice estar vinculada San Marcos. Es que no hay resultados concretos de trascendencia. No hay repercusiones de estos “convenios” en el asunto de la Investigación Científica.

Los más de cuatro millones de empresas que hay en el Perú (sin hacer referencia a una gran población empresarial en Latinoamérica), de las cuales el 98% son pequeñas y microempresas (PYMES), constituyen para San Marcos enorme cantidad de laboratorios de investigaciones, en los que docentes y estudiantes de pre y postgrado debían estar realizando investigaciones, en vez de estar entre las cuatro paredes; pero, al no existir una vinculación sostenida con las empresas y/o con los gremios y/o conglomerados empresariales, San Marcos desperdicia esta descomunal infraestructura para las investigaciones científicas.



Igualmente San Marcos desaprovecha una enorme potencialidad de recursos para las investigaciones simplemente porque no está vinculada activa y sostenidamente a los organismos del Estado (Ejecutivo, Judicial, Legislativo), ni a los gobiernos regionales y locales que son verdaderos laboratorios. En el ámbito internacional igualmente San Marcos disipa una enorme riqueza para las investigaciones porque no existe una vinculación efectiva con los países desarrollados y con las más grandes universidades del mundo.

La nula participación de San Marcos en iniciativas para promover las incubadoras empresariales de base tecnológica y de los parques tecnológicos así como la inexistente participación de la Universidad en iniciativas de creación de Museos, de espacios culturales, museos y exhibiciones itinerantes, Divulgación Científica, etc., hace que San Marcos no esté vinculada al quehacer científico del país.



10) El “Vicerrectorado de Investigación”: irracionalidades y burocracias en San Marcos



Hace algunos años el Consejo Superior de Investigaciones, con poco personal, con poca burocracia; por consiguiente, con el consumo de pocos recursos, marchaba bien, aunque no a pasos que debía hacerlo. Ahora el llamado “Vicerrectorado de Investigación” convierte a San Marcos en una universidad en la que las investigaciones científicas no son prioritarias ni actividades fundamentales de su quehacer cotidiano. El denominado “Vicerrectorado de Investigación” entorpece aún más el asunto de las investigaciones científicas y hace de San Marcos una universidad eminentemente profesionalizante, inerme para competir con las mejores universidades del mundo.



San Marcos está vista como el “regalo de los dioses” con la creación del “Vicerrectorado de Investigación”. Si antes había 10 funcionarios, ahora hay 60; si antes había unas cuantas oficinas, ahora hay por decenas; si antes se gastaba un sol, ahora se gasta mil; sin antes el principal funcionario trabajaba en la sencillez, ahora hay un vicerrector que tiene su séquito de secretarias, asistentes, asesores, seguridad, protocolos, etc., absolutamente convencidos que todo eso corresponde a su halo de vicerrector. No obstante, si antes la productividad era 40% ahora es 1%, por graficar de alguna manera.



Sin lugar a dudas –que alguien demuestre lo contrario- el ámbito de las investigaciones científicas en San Marcos, debiendo haber logrado grandes pasos hacia su desarrollo sostenido, ha retrocedido seriamente con la creación y mantención de la pesada burocracia del “Vicerrectorado de Investigación”. Los hechos anotados (inexistencia de la enseñanza de la ciencia y formación de investigadores, vigencia del bachillerato automático, postgrado profesionalizante, docentes que no investigan, carencia de la Divulgación Científica, privación de áreas y líneas de investigación, investigaciones sin financiamientos, la pseudoacreditación, inexistencia de las vinculaciones para las investigaciones, etc.), corroboran el evidente reflujo del ámbito de las investigaciones en San Marcos.



El denominado “Vicerrectorado de Investigación”, ofuscado en sus propias ambigüedades, subjetividades y retóricas de sus documentos normativos y formales, ha “creado” sendos órganos oficinescos: el Consejo Superior de Investigaciones, el Consejo de Gestión de la Investigación y el Consejo de Transferencia e Innovación, cada uno con sus respectivos “órganos de dirección, de asesoría, de línea” y personal administrativo.



Esta irracional burocracia que se ha montado en San Marcos, carente en lo absoluto de políticas institucionales orientadas hacia la promoción sostenida de la producción de la ciencia, tecnología e innovación para el desarrollo del país, ha terminado también por convertir a los Institutos y Unidades de Investigación de las facultades en meras oficinas de Mesas de Partes, con no pocas excepciones; pues hay facultades en las que el Instituto de Investigación esta pintado, consumiendo costosos recursos (dinero para el financiamiento de “proyectos”, para la edición de revista de “investigación” y talleres de “investigación”; dinero para sueldos, oficina, equipos, agua, luz, teléfono, etc.), sin ninguna repercusión en el desarrollo de los nuevos conocimientos, ciencia, tecnologías y de innovaciones en sus ámbitos.



(En las siguientes entregas: Eje Nº 2: La formación profesional en San Marcos y Eje Nº 3: La gestión de San Marcos)